Pasar tiempo en la naturaleza ayuda a reducir la inflamación del cuerpo, según un estudio

En un mundo cada vez más acelerado y conectado a las pantallas, la ciencia sigue encontrando razones para volver a lo esencial. Un estudio publicado en 2024 en la revista científica Brain, Behavior, and Immunity reveló que pasar tiempo de manera frecuente y placentera en la naturaleza puede contribuir a reducir la inflamación en el organismo.

La investigación analizó a 1.244 adultos en Estados Unidos y encontró que quienes mantenían un contacto regular con entornos naturales presentaban niveles más bajos de tres importantes marcadores inflamatorios: la interleucina-6, la proteína C reactiva y el fibrinógeno.

Según Anthony Ong, profesor de Psicología de la Universidad de Cornell y coautor del estudio, la explicación es relativamente sencilla. “El contacto regular y placentero con el mundo natural le da al cuerpo más oportunidades de bajar el ritmo desde un estado de estrés crónico y acelerado”, señaló.

La naturaleza como aliada contra el estrés

Los investigadores destacan que visitar espacios naturales como parques, bosques, montañas, playas, lagos o ríos no solo favorece la actividad física, sino que también genera emociones positivas como la calma, el asombro y la satisfacción.

Estas sensaciones tienen un impacto directo en la salud mental y física. De acuerdo con Ong, las emociones positivas ayudan a reducir la rumiación mental y promueven una mejor gestión del estrés, factores que se relacionan con una menor actividad inflamatoria en el organismo.

La inflamación crónica de bajo grado ha sido asociada por numerosos estudios con diversas enfermedades, entre ellas afecciones cardiovasculares, diabetes tipo 2 y algunos trastornos autoinmunes. Por eso, incorporar hábitos que ayuden a mantenerla bajo control resulta cada vez más relevante para la salud integral.

¿Cuánto tiempo hay que pasar al aire libre?

Los especialistas aclaran que no existe una fórmula exacta o una “dosis” perfecta de naturaleza para obtener beneficios antiinflamatorios. Sin embargo, algunas recomendaciones sugieren intentar alcanzar al menos dos horas semanales de contacto con espacios verdes o azules, tiempo que puede distribuirse en varias visitas a lo largo de la semana.

Dakota Cintron, psicóloga del desarrollo, profesora adjunta de la Claremont Graduate University y coautora de la investigación, sostiene que lo importante es incorporar momentos significativos de conexión con el entorno natural dentro de la rutina cotidiana.

“Animamos a las personas a incorporar en sus rutinas diarias momentos regulares y significativos de interacción positiva con la naturaleza”, explicó.

Pequeñas acciones que pueden marcar la diferencia

No es necesario realizar largas excursiones para obtener beneficios. Los expertos sugieren algunas prácticas sencillas:

  • Observar la vegetación cercana durante unos minutos.
  • Aprovechar los descansos para salir al aire libre.
  • Realizar caminatas en parques o espacios naturales.
  • Pasar tiempo cerca de ríos, lagos o el mar.
  • Incorporar plantas y elementos naturales en los ambientes interiores.

Aunque estos hábitos pueden parecer simples, la evidencia científica muestra que mantener una relación frecuente y positiva con la naturaleza puede convertirse en una herramienta accesible para mejorar el bienestar general y contribuir a una mejor salud física y emocional.

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