¿Qué hacer en Madrid si tenés solo 6 horas?
¿Tenés una escala de seis horas en Madrid? ¿Llegás en tren y después tenés que tomar un vuelo? En pocas horas podés recorrer algunos de los lugares más emblemáticos de la capital española sin necesidad de tomar un taxi ni pasar todo el día corriendo. Este fue el recorrido que hice desde la estación de Atocha. Madrid es una ciudad que merece varios días. Pero a veces los viajes tienen esas escalas inesperadas que permiten conocer un destino aunque sea durante unas pocas horas. Eso fue lo que me pasó. Estaba en Barcelona, me tomé un tren y, unas tres horas después, llegué a la estación de Atocha, en Madrid. Tenía solamente seis horas antes de mi próximo vuelo. En lugar de quedarme esperando, decidí dejar las valijas, ponerme a caminar y aprovechar ese tiempo para conocer algunos de los lugares más famosos de Madrid. Y sí: en seis horas se puede hacer bastante. Primero: dejar las valijas en Atocha El primer problema era el equipaje. No tenía sentido recorrer Madrid cargando las valijas, así que busqué un lugar donde guardarlas. Frente a la estación de trenes de Atocha encontré lockers y dejé allí mi equipaje por 17 euros. Con las valijas guardadas y algunas horas por delante, empezó el recorrido. La clave, si tenés poco tiempo, es no intentar conocer todo Madrid. Lo mejor es concentrarse en una zona y unir los principales atractivos caminando. El Parque de El Retiro, la primera parada Desde Atocha, uno de los lugares más cercanos para comenzar el recorrido es el Parque de El Retiro. Popularmente conocido simplemente como El Retiro, es uno de los grandes pulmones verdes de Madrid y uno de los espacios más visitados de la ciudad. El parque tiene unas 118 hectáreas y un perímetro de aproximadamente 4,5 kilómetros. En su interior hay jardines, fuentes, monumentos, esculturas y diferentes espacios históricos que permiten descubrir otra cara de la capital española. Con solamente seis horas, obviamente no vas a poder recorrerlo entero. Pero incluso una caminata corta alcanza para disfrutar de algunos de sus rincones y, sobre todo, para empezar a conocer Madrid de una manera diferente. Además, su ubicación hace que sea una parada perfecta para quienes llegan a Atocha. La Puerta de Alcalá: uno de los grandes símbolos de Madrid Desde El Retiro seguí caminando hasta uno de los monumentos más reconocibles de la ciudad: la Puerta de Alcalá. Está ubicada en plena Plaza de la Independencia, en uno de los accesos al Parque del Retiro, y es una de las antiguas puertas reales que daban entrada a Madrid. La puerta actual fue construida durante el reinado de Carlos III y con el paso de los años se convirtió en uno de los grandes símbolos de la ciudad. Lo bueno para quienes tienen poco tiempo es que no hace falta sacar una entrada ni dedicarle demasiado tiempo: llegás, la contemplás, sacás algunas fotos y podés continuar caminando. Palacio de Cibeles y su famosa fuente A pocos minutos aparece otro de los escenarios más conocidos de Madrid: la Plaza de Cibeles. Ahí se encuentra el imponente Palacio de Cibeles, uno de los edificios más llamativos de la ciudad. Fue inaugurado en 1919 y originalmente funcionó como Palacio de Comunicaciones. Actualmente es la sede principal del Ayuntamiento de Madrid y también alberga el centro cultural CentroCentro. Frente al edificio se encuentra la famosa Fuente de Cibeles, otro de los grandes símbolos madrileños. Incluso si no tenés tiempo para entrar al palacio, vale la pena detenerse unos minutos en la plaza. Es uno de esos lugares donde Madrid parece concentrar buena parte de su identidad arquitectónica. La Gran Vía, el corazón más moderno del recorrido Desde Cibeles continué hacia la Gran Vía, probablemente una de las avenidas más famosas de Madrid. La calle conecta la zona de Alcalá con Plaza de España y concentra una enorme cantidad de tiendas, hoteles, restaurantes, teatros y cines. Por su actividad y por la cantidad de espectáculos que ofrece, muchas veces se la conoce como el “Broadway madrileño”. La Gran Vía comenzó a construirse en 1910 y sus obras se extendieron durante varios años, hasta completar una de las avenidas que hoy son inseparables de la imagen de Madrid. Si tenés solamente unas horas, mi recomendación es simplemente caminarla. No hace falta entrar a ningún lugar para disfrutarla: los edificios, las marquesinas y el movimiento de la calle ya son parte de la experiencia. El Palacio Real: una parada imprescindible Después seguí caminando hacia el Palacio Real de Madrid. Es uno de los edificios históricos más importantes de España y una de las residencias reales mejor conservadas de Europa. El complejo tiene más de 135.000 metros cuadrados y fue escenario de diferentes momentos de la historia española. Actualmente es una de las pocas residencias oficiales de jefes de Estado que puede ser visitada por el público. Con solamente seis horas, probablemente no tengas tiempo para hacer una visita completa al interior, especialmente si hay que esperar para ingresar. En mi caso, lo recorrí desde afuera y aproveché para conocer los alrededores. Pero incluso solamente verlo por fuera permite dimensionar la magnitud del edificio. Plaza Mayor: el corazón del Madrid de los Austrias A partir de acá comienza el regreso hacia Atocha, pero todavía quedan varios lugares importantes para cruzarse en el camino. Uno de ellos es la Plaza Mayor, ubicada en pleno centro histórico. La plaza es uno de los grandes símbolos del llamado Madrid de los Austrias y se caracteriza por su arquitectura cerrada, sus soportales y sus edificios de fachadas uniformes. Durante siglos fue escenario de todo tipo de acontecimientos públicos, desde fiestas populares y corridas de toros hasta actos y celebraciones. Hoy es uno de los lugares más visitados de Madrid y una parada casi obligada para cualquier persona que recorra el centro. Puerta del Sol: el corazón de España Desde Plaza Mayor podés continuar hasta la Puerta del Sol, probablemente uno de los puntos más concurridos de la capital. La
¿Qué hacer en Madrid si tenés solo 6 horas? Leer entrada »









