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Los platos típicos que no pueden faltar en tu visita a España

Cuando viajamos, una de las mejores formas de conocer un destino es a través de su gastronomía. España no es la excepción. Como ocurre en cualquier país, cada región tiene sus propias recetas, influenciadas por los productos locales y las tradiciones de generaciones enteras. Durante mi recorrido por España (ver todo el viaje aquí) pude comprobarlo de primera mano. En mi paso por Extremadura tuve la oportunidad de disfrutar de un menú completo elaborado a base de cerezas, aprovechando que el Valle del Jerte es uno de los principales centros productores de esta fruta en todo el país. Fue una experiencia distinta que demuestra cómo cada rincón español encuentra la manera de transformar sus productos en verdaderas delicias. Pero también existen platos que trascienden las fronteras regionales y que pueden encontrarse prácticamente en cualquier ciudad española. Son recetas que forman parte de la identidad gastronómica del país y que, estoy seguro, cuando regreses a casa vas a querer intentar preparar. Croquetas de jamón Si hay una tapa que nunca falla, esa es la croqueta de jamón. Aunque existen versiones de pollo, bacalao, queso o setas, las elaboradas con jamón ibérico siguen siendo las favoritas. Su exterior crujiente y su interior cremoso hacen que sea uno de los platos más pedidos en bares y restaurantes de toda España. Pa amb tomàquet El desayuno mediterráneo por excelencia (también como entradita en cada comida) llega desde Cataluña. El tradicional pa amb tomàquet, también conocido como pantumaca, consiste en una tostada de pan untada con tomate fresco, aceite de oliva, ajo y, generalmente, jamón ibérico (ojo, porque también puede venir simple sin jamón). Una preparación sencilla que demuestra que, con buenos ingredientes, no hace falta mucho más. Gazpacho andaluz Cuando el verano español aprieta, el gazpacho se convierte en el gran protagonista. Esta sopa fría elaborada con tomate, pepino, morrón, ajo, aceite de oliva y vinagre es refrescante, saludable y uno de los platos más representativos de Andalucía. Pulpo a la gallega Galicia es sinónimo de mariscos, pero si hay un plato que logró conquistar a todo el país es el pulpo a la gallega. Se sirve con papas cocidas, aceite de oliva, sal gruesa y pimentón, logrando una combinación simple pero espectacular que nunca falta en las mesas españolas. Ternasco de Aragón Uno de los grandes orgullos gastronómicos de Aragón es el ternasco, un cordero joven reconocido con una Denominación de Origen Protegida. Puede disfrutarse al horno, en bocadillos, como tapa o plato principal, y es una excelente opción para quienes buscan probar carnes típicas de la región. Tartar de atún rojo La gastronomía española también sabe reinventarse. En los últimos años, el tartar de atún rojo se consolidó como uno de los entrantes más elegidos en restaurantes de todo el país, especialmente durante el verano. Fresco, liviano y lleno de sabor, es una muestra de la cocina española más contemporánea. Torta del Casar En Extremadura descubrí otro de los grandes tesoros gastronómicos de España: la Torta del Casar. Se trata de un queso con Denominación de Origen Protegida, elaborado en la provincia de Cáceres. Su característica principal es su interior extremadamente cremoso, que invita a abrir la parte superior y disfrutarlo untándolo sobre pan. Jamón ibérico de bellota Hablar de España es hablar del jamón ibérico. Y si existe un lugar donde este producto alcanza su máxima expresión es Extremadura. Allí, los cerdos ibéricos se crían en las dehesas alimentándose de bellotas durante la montanera, dando origen a uno de los productos gourmet más prestigiosos del mundo. Ensaladilla rusa Aunque su origen no sea español, la ensaladilla rusa encontró en España una segunda patria. Está presente en prácticamente todos los bares y forma parte del clásico tapeo. Papas, zanahorias, arvejas, atún, huevo duro y abundante mayonesa conforman una receta sencilla que nunca decepciona. Tacos de lechuga La cocina española también incorpora propuestas más modernas. Los tacos de lechuga reemplazan la tradicional tortilla mexicana por hojas frescas de lechuga rellenas con ingredientes como secreto ibérico, salmón ahumado, jamón de pavo, mejillones o langostinos, ofreciendo una opción liviana y muy sabrosa. Morcilla La morcilla es otro de los embutidos imprescindibles de la gastronomía española. Elaborada principalmente con sangre de cerdo, cebolla, manteca y especias, cambia su receta según la región. Puede disfrutarse sola, como tapa, a la parrilla o formando parte de guisos y potajes tradicionales. Un viaje que también se disfruta con el paladar España ofrece una enorme diversidad gastronómica que convierte cada viaje en una experiencia culinaria diferente y quiero que sepas que faltan muuuuuchos platos más de este país. Desde los sabores del Mediterráneo hasta las recetas tradicionales del norte, pasando por los embutidos extremeños o los productos frescos de cada región que siempre tienen algo especial para ofrecer. Mi recomendación es sencilla: además de recorrer sus ciudades, perderse por sus mercados y visitar sus monumentos, animate a probar la cocina local. Porque muchas veces los mejores recuerdos de un viaje no solo quedan en las fotos, sino también en los sabores que descubrimos y que, una vez de regreso en casa, intentamos volver a recrear.

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Descubrí Granada desde su naturaleza: visité el Geoparque

Cuando pensamos en Granada, es inevitable imaginar la imponente Alhambra, el Generalife y las calles cargadas de historia que recuerdan el paso de la cultura musulmana por el sur de España. Y sí, todo eso merece una visita. Pero en mi paso por Andalucía descubrí que existe otra Granada, mucho menos conocida y con paisajes que parecen sacados de otro planeta. Te hablo del Geoparque de Granada, un destino ideal para quienes disfrutan de la naturaleza, la geología y los lugares donde el turismo todavía conserva su esencia. Pero antes de recorrerlo, vale la pena entender qué es un geoparque. Se trata de un territorio con un patrimonio geológico de importancia internacional, reconocido por la UNESCO por su valor científico, educativo y cultural. Estos espacios no sólo buscan proteger paisajes únicos, sino también impulsar un turismo sostenible que beneficie a las comunidades locales y contribuya al desarrollo económico de la región. El Geoparque de Granada obtuvo esa distinción el 10 de julio de 2020 y, desde entonces, se convirtió en uno de los grandes tesoros naturales de Andalucía. Con una superficie de 4.722 kilómetros cuadrados, abarca 47 municipios de las comarcas de Guadix, Baza, Huéscar y Montes. Su territorio comprende los valles fluviales formados durante el período Cuaternario, gran parte de la Cuenca de Guadix-Baza y las sierras que la rodean. A simple vista sorprenden sus montañas erosionadas, cañones, barrancos, cárcavas y formaciones rocosas que crean un paisaje muy diferente al que uno suele asociar con Andalucía. Pero este lugar no sólo guarda millones de años de historia geológica. La relación entre el paisaje y quienes habitaron estas tierras se mantiene desde la prehistoria. De hecho, el Geoparque de Granada conserva algunos de los vestigios humanos más antiguos de Europa y una enorme riqueza arqueológica, cultural y etnográfica que sigue presente en las costumbres de sus pueblos. Durante el recorrido entendí que la geología aquí no es simplemente un atractivo para observar. Es parte de la identidad del territorio. La forma de construir las viviendas (ver nota sobre Territorio Cueva), las actividades económicas y hasta las tradiciones locales estuvieron condicionadas durante siglos por este entorno tan particular. Uno de los grandes objetivos de la declaración de la UNESCO fue precisamente ayudar a frenar el proceso de despoblación que afecta a muchas localidades del interior granadino. El turismo responsable aparece como una herramienta para generar oportunidades, preservar el patrimonio natural y mantener vivas las tradiciones de quienes siguen habitando esta región. Si estás organizando un viaje a Granada, mi recomendación es que no te quedes únicamente con la ciudad y la Alhambra. Reservate al menos tres días (te vas a quedar corto) para recorrer el Geoparque de Granada. Vas a descubrir paisajes completamente distintos, pueblos con mucha historia y una manera diferente de conocer Andalucía, donde la naturaleza y la cultura conviven desde hace millones de años. A veces, los destinos más sorprendentes son justamente aquellos que aparecen fuera de los circuitos tradicionales. Y el Geoparque de Granada es, sin dudas, uno de ellos. Seguí mi viaje por España aquí. El Geoparque lo recorrí gracias a la compañía de Goyo Garrido Adventures y Territorio Cueva.

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Georgina Bardach en Barcelona: la nueva vida de la exnadadora olímpica

En mi viaje por España (seguí el recorrido aquí), estuve caminando por las callecitas del Barrio Gótico de Barcelona con Georgina Bardach. La exnadadora olímpica dejó Argentina por un tiempo para estudiar en esta ciudad catalana. Lejos de los reconocimientos por sus medallas en los Juegos Olímpicos, la deportista se considera una «estudiante más» en España. Te tiro data sobre Georgina Bardach es una de las nadadoras más destacadas de la historia del deporte argentino. Nacida en Córdoba, alcanzó reconocimiento internacional por su desempeño en la prueba de 400 metros combinados. Su mayor logro llegó en los Juegos Olímpicos de Atenas 2004, donde obtuvo la medalla de bronce, convirtiéndose en la primera mujer argentina en ganar una medalla olímpica en natación y en una de las grandes referentes del deporte nacional. A lo largo de su carrera también representó a la Argentina en múltiples campeonatos mundiales, Juegos Panamericanos y torneos sudamericanos, cosechando numerosas medallas y récords nacionales. Su disciplina, constancia y capacidad para competir al máximo nivel la transformaron en un ejemplo para las nuevas generaciones de nadadores. Tras su retiro de la alta competencia, continuó vinculada al deporte, participando en iniciativas relacionadas con la promoción de la actividad física y el desarrollo de la natación en el país. Y sobre el Barrio Gótico… Si hay un lugar de Barcelona donde realmente sentís que viajás en el tiempo, ese es el Barrio Gótico. Te recomiendo recorrerlo sin apuro, dejando de lado el mapa por un rato y perdiéndote entre sus callejones. Porque acá, más que visitar un barrio, vas descubriendo la historia de una ciudad que tiene más de 2.000 años. Durante mi recorrido entendí que el Barrio Gótico no es solo uno de los sitios más turísticos de Barcelona. Es también el corazón histórico de la capital catalana y el lugar donde nació la antigua ciudad romana de Barcino, fundada por el Imperio Romano hacia el siglo I antes de Cristo. A simple vista predominan los edificios medievales, las plazas de piedra y las calles estrechas. Sin embargo, debajo de todo ese encanto se esconden restos romanos que todavía pueden visitarse y que cuentan cómo era la vida hace más de dos milenios. Uno de los grandes protagonistas del barrio es la Catedral de Barcelona, dedicada a la Santa Cruz y a Santa Eulalia, patrona de la ciudad. Su imponente fachada de estilo gótico suele captar todas las miradas, aunque muchos no saben que la mayor parte de su construcción comenzó en el siglo XIII y se extendió durante más de 150 años. Muy cerca aparece la Plaza Sant Jaume, considerada el centro político de Barcelona desde la época romana. Allí se encuentran frente a frente el Ayuntamiento y el Palacio de la Generalitat de Cataluña, dos edificios que siguen siendo protagonistas de la vida institucional de la región. Pero si hay algo que hace especial al Barrio Gótico es su ambiente. En cada rincón aparecen pequeños cafés, restaurantes, tiendas de artesanos, librerías y músicos callejeros que convierten el paseo en una experiencia mucho más auténtica. No hace falta seguir un recorrido específico. De hecho, creo que la mejor forma de conocerlo es caminando sin rumbo fijo. Mientras avanzás por sus callejones vas encontrando patios escondidos, plazas tranquilas y edificios que conservan detalles arquitectónicos de hace varios siglos. Cada esquina parece tener una historia diferente. Uno de los rincones más fotografiados es el famoso Puente del Obispo, una elegante pasarela de estilo neogótico que une dos edificios sobre la calle del Bisbe. Aunque muchos creen que es medieval, en realidad fue construido en 1928 y hoy se convirtió en uno de los símbolos del barrio. Si disponés de tiempo, también te recomiendo visitar el Museo de Historia de Barcelona, donde es posible recorrer parte de las ruinas de la antigua Barcino y comprender cómo fue evolucionando la ciudad desde la época romana hasta la actualidad. El Barrio Gótico además es un excelente punto de partida para seguir explorando Barcelona. Desde allí podés caminar hasta La Rambla, llegar al puerto, visitar el Mercado de la Boquería o continuar hacia el barrio del Born, otro de los sectores más encantadores de la ciudad. Después de recorrerlo, entendí por qué millones de personas lo visitan cada año. No se trata solamente de sus monumentos. Lo que realmente enamora es la sensación de caminar por calles que fueron escenario de más de veinte siglos de historia. Si viajás a Barcelona, mi recomendación es simple: reservate varias horas para perderte en el Barrio Gótico. Muchas veces, los mejores recuerdos aparecen justamente cuando dejás de mirar el mapa y empezás a mirar todo lo que te rodea.

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Dormir en una cueva en Granada, una experiencia que viven miles de personas desde hace cientos de años

Sigo recorriendo España y pisé suelo andalúz (seguí mis viajes aquí). Cuando uno piensa en una cueva, probablemente imagina una caverna o una atracción turística para visitar durante unas horas. Pero te cuento que en la provincia de Granada, en el sur de España, las cuevas son mucho más que eso: son hogares. Y no de unas pocas familias. Actualmente, más de 25 mil personas viven en casas cueva distribuidas por distintos pueblos de la región. Durante mi paso por el llamado Territorio Cueva tuve la oportunidad de alojarme en una de ellas y descubrir una forma de vida que combina historia, sostenibilidad y una conexión muy especial con el entorno. Y debo reconocer que jamás dormí tan bien. La historia de estas viviendas comenzó hace más de 500 años. Según cuentan los especialistas, alguien tomó una herramienta y comenzó a excavar en las laderas arcillosas de la zona para crear lo que sería la primera casa cueva. En aquel entonces, la finalidad era muy diferente a la actual: servían como refugios y fortalezas. Durante la Edad Media, cuando los hombres partían a la guerra, sus familias encontraban protección en estos espacios excavados en la tierra. Con el paso de los siglos, aquello que fue el hogar de familias humildes se transformó en una alternativa habitacional única y, más recientemente, en uno de los alojamientos más originales de España. Y la verdad es que, después de vivir la experiencia, entiendo perfectamente por qué. Uno de los grandes secretos de estas viviendas está en su temperatura. En su interior se mantienen entre los 18 y los 23 grados durante todo el año. Esto significa que en verano son naturalmente frescas y en invierno conservan el calor, reduciendo notablemente la necesidad de calefacción o aire acondicionado. Pero además, cada casa es distinta. No existen dos iguales. Fueron excavadas poco a poco, adaptándose a las necesidades de cada familia, al relieve del terreno y a la posición del sol. Eso hace que recorrerlas sea casi como entrar en una obra de arquitectura orgánica, moldeada por generaciones. Te recomiendo especialmente pasar al menos una noche en una de estas cuevas. La sensación de silencio, la temperatura constante y la particular forma de sus habitaciones generan una experiencia completamente diferente a la de cualquier hotel tradicional. Un paisaje que parece de otro planeta La experiencia no termina en la cueva. Gran parte de este territorio se encuentra dentro del impresionante Geoparque de Granada, un espacio natural modelado durante millones de años por la erosión y declarado de relevancia internacional por su extraordinario patrimonio geológico. Se trata de una región enorme que abarca 47 municipios distribuidos en las comarcas de Guadix, Baza, Huéscar y Montes Orientales. Sus paisajes están formados por barrancos, cañones, badlands y montañas que crean escenarios realmente sorprendentes. Aquí la naturaleza y la vida cotidiana conviven de una manera muy especial. Mientras los visitantes recorren senderos o contemplan formaciones geológicas que guardan historias de más de un millón y medio de años, los habitantes siguen desarrollando su vida diaria en pueblos tranquilos donde el tiempo parece avanzar a otro ritmo. Por eso, si estás buscando una experiencia diferente en España, te recomiendo incluir el Territorio Cueva en tu itinerario. No solo vas a descubrir una forma de alojamiento única en el mundo, sino también una región auténtica, cargada de historia y rodeada de algunos de los paisajes más sorprendentes de Andalucía. Porque dormir en una cueva puede sonar extraño. Pero después de vivirlo, te aseguro que es una experiencia que cuesta olvidar.

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Conectar con el cosmos: un hotel de Extremadura con una propuesta única

Para cerrar mi viaje por Extremadura (miralo completo aquí) visité un lugar que, sinceramente, era completamente desconocido para mí. Y te cuento que fue una de esas experiencias que terminan sorprendiendo porque no se trata simplemente de dormir en un hotel o hacer una actividad puntual, sino de vivir una estadía conectada con el entorno y con el cielo. Se trata de Entre Encinas y Estrellas, un complejo ubicado en plena dehesa extremeña que se convirtió en el primer complejo astronómico de Observatorios Hosting de Europa. Además, se encuentra dentro de una Reserva Starlight, una certificación que distingue a aquellos lugares que reúnen condiciones excepcionales para la observación astronómica. La historia del proyecto es realmente interesante. Originalmente nació como un espacio de hosting para telescopios. Es decir, astrónomos y aficionados pueden instalar aquí sus equipos y controlarlos de manera remota desde cualquier parte del mundo, aprovechando la calidad de los cielos de Extremadura. Actualmente hay 120 telescopios de 18 países diferentes. Pero sus creadores entendieron rápidamente que el lugar podía ir mucho más allá. Así fue como decidieron construir un hotel para ofrecer comodidad no solamente a quienes tienen allí sus telescopios, sino también a viajeros interesados en el espacio y en una forma diferente de disfrutar sus vacaciones. Te recomiendo tenerlo en cuenta si te atrae el llamado turismo del conocimiento o el turismo inteligente. Porque aquí el protagonista es el cielo, pero también la tranquilidad. Rodeado de encinas y naturaleza, el complejo invita a desconectarse del ritmo cotidiano y conectarse con algo mucho más grande: el universo. Y cuando cae la noche llega uno de los momentos más esperados. El equipo del lugar organiza actividades de observación astronómica guiadas, ideales tanto para expertos como para quienes simplemente tienen curiosidad por descubrir lo que sucede sobre nuestras cabezas. En mi caso, tuvimos algo de incertidumbre porque las nubes amenazaban con arruinar la experiencia. Sin embargo, con el correr de la noche el cielo comenzó a despejarse y pudimos observar con mucha claridad. Fue una experiencia fascinante, de esas que invitan a levantar la vista y recordar que, muchas veces, los mayores espectáculos de la naturaleza están ahí arriba. Extremadura es una región llena de sorpresas. Durante mi recorrido descubrí pueblos medievales, paisajes increíbles, parques naturales y una gastronomía excepcional. Pero te confieso que terminar el viaje mirando las estrellas fue la mejor manera de cerrar esta aventura. Porque a veces viajar también significa eso: descubrir lugares que ni siquiera sabías que existían y volver a maravillarte con el universo. Pronto el contenido en video

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Mérida, el pueblo romano de Extremadura donde la historia sigue viva

En medio de mi viaje por Extremadura (seguí mi recorrido aquí), no podía no visitar Mérida, ciudad que pertenece a la provincia de Badajoz en la comunidad autónoma de Extremadura. Hay lugares que sorprenden por sus paisajes, otras por su gastronomía y algunas por su historia. Para mi, Mérida tiene algo especial: es una ciudad donde los casi 60.000 habitantes conviven todos los días con monumentos que fueron construidos hace más de 2.000 años. Su impresionante conjunto arqueológico y monumental hizo que la UNESCO la declarara Patrimonio de la Humanidad en 1993, y basta caminar unas pocas cuadras para entender por qué. En cada rincón aparecen restos del pasado romano y uno siente que está recorriendo una ciudad que sigue respirando historia. Primera parada: El Arco de Trajano Lo primero que visité fue el Arco de Trajano, una de las imágenes más emblemáticas de Mérida. Aunque su nombre puede llevar a engaño, ni es un arco triunfal ni estuvo dedicado al emperador hispano Trajano. En realidad, era la monumental puerta de acceso al espacio sagrado que rodeaba un gigantesco templo de culto imperial. Hoy se encuentra despojado de las placas de mármol y de las inscripciones que alguna vez lo decoraron, pero aun así impresiona por sus dimensiones y por la sensación de estar frente a una estructura que atravesó veinte siglos de historia. Segunda parada: El Templo de Diana, una sorpresa en medio de la ciudad Otra de las visitas obligadas es el Templo de Diana. Lo más llamativo es que aparece de repente en medio de una calle comercial, rodeado de bares, tiendas y edificios modernos. Te recomiendo detenerte unos minutos y observarlo con calma, porque su magnitud y su estado de conservación son sorprendentes. Este templo de culto imperial se encontraba al fondo de una gran plaza y logró llegar hasta nuestros días gracias a que durante siglos sirvió de base y estructura para el palacio renacentista del Conde de los Corbos, del que todavía se conservan algunas partes. Tercera parada: El anfiteatro romano, una de las grandes joyas de Mérida Para mí, una de las grandes joyas de esta localidad extremeña es el Anfiteatro Romano. Fue construido en el año 8 antes de Cristo y era el escenario de algunos de los espectáculos más populares de la época: las luchas de gladiadores, las cacerías de fieras y los enfrentamientos entre animales salvajes. Resulta increíble imaginar que donde hoy los visitantes recorren tranquilamente las gradas, hace dos mil años se recreaban bosques, selvas y desiertos artificiales para entretener a miles de espectadores. Es uno de esos lugares que permiten viajar en el tiempo con la imaginación. Cuarta parada: El Teatro Romano, el sitio que más me impactó Si tengo que elegir un lugar de Mérida que realmente me dejó sin palabras, ese es el Teatro Romano. Construido entre los años 16 y 15 antes de Cristo bajo el patrocinio de Agripa, yerno del emperador Augusto, este edificio nació cuando Mérida fue convertida en capital de la provincia romana de Lusitania. Aunque los romanos no eran especialmente aficionados al teatro, una ciudad importante debía contar con un espacio dedicado a los juegos escénicos. Y vaya si lo construyeron en grande. Parte del teatro se levantó aprovechando la ladera de un cerro, lo que permitió reducir los costos de la obra. El resultado es uno de los monumentos más impresionantes de España. Lo más fascinante es que, dos mil años después, sigue cumpliendo su función original. Actualmente alberga festivales, conciertos y representaciones teatrales de prestigio internacional, convirtiéndose en un escenario único en el mundo. Quinta parada: El Museo Nacional de Arte Romano, el complemento perfecto Te recomiendo completar la visita con el Museo Nacional de Arte Romano. Muchas de las esculturas que vemos repartidas por las calles de Mérida son réplicas, ya que las piezas originales se conservan cuidadosamente en este museo. En su interior se encuentra una de las mejores colecciones de escultura romana y mosaicos de toda la Península Ibérica. Es el lugar ideal para entender aún más la importancia que tuvo la antigua Augusta Emerita dentro del Imperio Romano. Una ciudad que merece varios días Mérida es mucho más que una parada en Extremadura. Es una ciudad donde el pasado y el presente conviven de manera natural, donde se puede tomar un café frente a un templo romano o asistir a una obra de teatro en un escenario construido hace más de veinte siglos. Te recomiendo dedicarle al menos un par de días, caminar sin apuro y dejarse sorprender. Porque Mérida no es solamente una ciudad histórica: es uno de esos lugares que demuestran que la historia puede seguir estando viva. En mi caso, estuve un día y siento que me quedé «corto» para todo lo que tiene y propone entender y contar. Mi guía se llama Pilar y te la recomiendo contactar cuando visites Mérida.

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Trujillo, una ciudad medieval con aire americano

Vengo viajando por Extremadura y cada vez estoy más sorprendido con su naturaleza, tradiciones e historias. Después de conocer el Valle de Jerte y su cultura atravesada por la producción de cereza, me di el gusto de recorrer el Parque Nacional Monfragüe y pude ver su imponente flora y fauna. Como si esto fuera poco, visité y pasé una noche en Trujillo. Sentí que fue como viajar por siglos de historia y, al mismo tiempo, encontrarme con un montón de huellas que unen a Europa con América. Esta ciudad de Extremadura, considerada uno de los pueblos más bonitos de España, tiene un encanto especial que se siente apenas uno pone un pie en sus calles empedradas. Lo primero que sorprende es que aquí no sólo se conservan siglos de historia europea. También hay una conexión muy fuerte con el continente americano. No por nada Trujillo es conocida como la «Cuna de los Conquistadores». Por estas tierras nacieron personajes fundamentales en la historia de América, como Francisco Pizarro, conquistador del Perú, y Francisco de Orellana, el explorador que recorrió por primera vez el río Amazonas. Pero la historia de Trujillo comenzó mucho antes. En la zona se conservan restos prehistóricos y prerromanos. Más tarde llegaron los romanos y, durante la época musulmana, se levantó el imponente castillo sobre el Cabezo del Zorro, una fortaleza construida en el siglo IX que domina toda la ciudad. La reconquista definitiva llegó en 1232 de la mano del rey Fernando III. Y décadas más tarde, en 1479, la Plaza Mayor de Trujillo fue escenario de un momento clave para la historia de España: allí los Reyes Católicos consolidaron el reino al finalizar la guerra de sucesión y unir las coronas de Castilla y Aragón. Hoy, caminar por Trujillo es descubrir iglesias, conventos, palacios y murallas que parecen detenidos en el tiempo. Sus rincones han servido incluso como escenario para películas y series, gracias a una arquitectura medieval extraordinariamente bien conservada. Un claro ejemplo fue Juego de Tronos. Te recomiendo dedicarle varias horas para recorrerla sin apuro. Subir hasta el castillo ofrece unas vistas increíbles de los campos extremeños, mientras que sentarse en la Plaza Mayor permite disfrutar de uno de los espacios más bellos de España, rodeado de edificios históricos y presidido por la estatua ecuestre de Francisco Pizarro. Ah, y me di el gusto de hacer una degustación de quesos. Porque si algo tiene Trujillo es esa mezcla fascinante entre el pasado de Europa y la del continente americano. Una ciudad cargada de historias escritas en piedra, donde cada calle parece guardar un relato de reyes, conquistadores y viajeros que cambiaron para siempre el rumbo del mundo. Para el recorrido, conté con la guía Guadalupe Parrón que la súper recomiendo, ya que conoce muy bien la historia del pueblo. Claro, es trujillana y eso se agradece a la hora de conocer este hermoso lugar. También quiero contarte que me alojé en un viejo convento, hoy convertido en hotel, llamado Hotel Izan Trujillo. Mirá mis stories para ver este contenido en videos.

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Parque Nacional Monfragüe: uno de los mejores lugares de Europa para ver aves y una joya natural de Extremadura

Te cuento que a apenas 54 kilómetros del Valle del Jerte, donde estuve alojándome estos días, descubrí uno de esos lugares que te dejan con la boca abierta. Se trata del Parque Nacional Monfragüe, considerado el sitio por excelencia de Europa para el avistaje de aves y uno de los espacios de bosque y matorral mediterráneo mejor conservados del sur de la Península Ibérica. Y lo sorprendente no es solamente la enorme cantidad de especies que habitan este territorio, sino la facilidad con la que uno puede observarlas. Te hablo de águilas imperiales ibéricas, buitres negros, alimoches o la esquiva cigüeña negra, una especie muy difícil de encontrar en otros lugares. En total, son más de 200 especies de aves las que viven en este rincón de Extremadura. Te recomiendo venir con tiempo y, por supuesto, con una cámara o unos binoculares. Pero lo más increíble es que ni siquiera hace falta ser un experto en observación de aves. En mi caso, bastó con bajarme del auto y mirar al cielo para encontrarme con un espectáculo pocas veces experimentado en mis viajes. Decenas de aves planeando sobre las montañas y los acantilados convierten la visita en una experiencia realmente única. El Parque Nacional de Monfragüe fue el primer espacio natural protegido de Extremadura y es el único Parque Nacional de toda esta comunidad autónoma. Además, forma parte de la Red de Parques Nacionales de España, integrada por 16 espacios naturales que representan algunos de los ecosistemas más valiosos del país. Sus casi 18.400 hectáreas resguardan una biodiversidad extraordinaria. Pero si hay algo que hace mágico a Monfragüe es la convivencia entre la naturaleza salvaje y la actividad humana tradicional. Aquí aparecen las famosas dehesas, paisajes creados y cuidados por el hombre, con encinas y alcornoques que dibujan una postal típicamente extremeña. En estos campos viven animales fundamentales para la economía local. Es el hogar del famoso cerdo ibérico, que se alimenta de bellotas, además de rebaños de ovejas y vacas que pastan libremente. Y, al mismo tiempo, estas dehesas se convierten en una fuente de alimento para muchas de las aves que habitan el parque. Te cuento que Monfragüe es uno de esos lugares donde la naturaleza y las tradiciones rurales conviven en perfecta armonía. Y si estás recorriendo Extremadura, te recomiendo sumarlo al itinerario porque probablemente sea uno de los espectáculos naturales más impresionantes que puedas vivir en España. Me acompaño en este viaje Alberto de Mongrafüe Treasures, te lo recomiendo para hacer un recorrido completo y con buena información.

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Valle del Jerte, una maravilla de Extremadura para disfrutar todo el año

Te cuento que, a menos de tres horas al oeste de Madrid, existe uno de esos lugares que parecen sacados de una postal. Se trata del Valle del Jerte, una comarca natural ubicada en el norte de la provincia de Cáceres, en Extremadura, que regala paisajes increíbles y experiencias únicas durante las cuatro estaciones. Hay una imagen que hizo famoso al Jerte en todo el mundo y es la de la floración de los cerezos. Cada primavera, más de dos millones de árboles cubren las laderas de blanco en un espectáculo natural que atrae a visitantes de todas partes. Si bien tuve que ver esa imagen por internet, a mí me tocó disfrutar otra experiencia totalmente distinta y que valió la pena. El Valle del Jerte tiene una segunda gran temporada relacionada con su producto estrella. Entre mayo y junio, es decir, esta época, se realiza la cosecha de las cerezas, una tradición familiar que se mantiene desde hace siglos. Los agricultores cultivan los frutos de manera artesanal en bancales construidos sobre las montañas, rodeados de un ecosistema privilegiado que genera un microclima que permite obtener las mejores cerezas de España. Y lo mejor es que los turistas también pueden ser parte de esta experiencia, participando de las tareas de recolección y conociendo de cerca el trabajo de los productores locales. Agarré una cesta y un garabato y pude elegir un manjar que dicho sea de paso, me lo regalaron. Es importante saber que el Jerte es mucho más que cerezos. Durante el verano, los ríos y gargantas que nacen en la Sierra de Gredos se convierten en el escenario ideal para practicar deportes y actividades al aire libre. Una de las visitas imprescindibles es la Reserva Natural de la Garganta de los Infiernos, uno de los rincones más espectaculares de Extremadura. Allí se encuentran Los Pilones, enormes pozas naturales excavadas en la roca por la erosión del agua a lo largo de miles de años, formando un paisaje tan singular como sorprendente. Para quienes buscan combinar naturaleza e historia, otra parada que te recomiendo es el Mirador de la Memoria, ubicado en la localidad de El Torno. El conjunto escultórico, obra del artista Francisco Cedenilla Carrasco e inaugurado en 2009, recuerda a las víctimas de la Guerra Civil española y la dictadura franquista y ofrece, además, una de las mejores panorámicas del valle. El silencio del lugar convinado con la naturaleza te invita a la reflexión. No quiero olvidarme de Tereza (@casaruralgarzareal), la chef que nos invitó a su espacio gastronómico y probamos pastas frescas con carbonara de cerezas, ceviche suave con cereza, lima y cilantro, taco de solomillo ibérico con demi-glace de cerezas y de postre, tarta de queso y choclate con helado de… si claro, de cereza. Agradezco la compañía de Vicente de @gargantadelosinfiernos que lo dejó todo para que en un día conozca esta maravilla localidad. Ell Valle del Jerte me enamoró con su cultura alrededor de sus cerezos, pero también invita a volver una y otra vez para descubrir sus distintas temporadas, sus gargantas de agua cristalina y algunos de los paisajes más hermosos de Extremadura. Recomiendo: El viaje sigue por Trujillo.

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