El Chaltén volvió a quedar en el centro de la conversación luego de que algunos medios compararan la situación de la localidad santacruceña con recientes episodios ocurridos en Nepal. Sin embargo, especialistas advierten que se trata de escenarios geográficos diferentes. En la zona del cerro Solo existe un proceso de inestabilidad de ladera estudiado científicamente, pero no hay indicios que permitan afirmar que un deslizamiento sea inminente.

El Chaltén es conocido como la capital argentina del trekking y uno de los principales destinos de montaña de Sudamérica. Sus senderos, glaciares, lagunas y grandes paredes de roca atraen cada año a miles de visitantes al norte del Parque Nacional Los Glaciares.
Por eso, cada información relacionada con posibles desprendimientos o movimientos de montaña genera preocupación.
En las últimas semanas, algunos episodios registrados en Nepal llevaron a instalar una comparación con lo que podría ocurrir en El Chaltén. Sin embargo, de acuerdo con especialistas y estudios científicos disponibles, no se trata de situaciones equivalentes.
Lo que sí existe en El Chaltén es un fenómeno geológico que viene siendo estudiado desde hace años: el movimiento de una ladera del cerro Solo, asociado, entre otros factores, al retroceso del glaciar Torre.
¿Qué está pasando en El Chaltén?
Investigaciones realizadas por especialistas de la Universidad de Buenos Aires, CONICET e IANIGLA analizaron la evolución de las laderas de los cerros Solo y Techado Negro, en el valle del glaciar Torre.
El estudio más reciente analizó imágenes satelitales y de alta resolución correspondientes al período 2007-2022 y detectó que el movimiento de la ladera norte del cerro Solo se aceleró durante los últimos años.
La investigación encontró una relación entre el retroceso y adelgazamiento del glaciar Torre y la actividad de los movimientos de remoción en masa de las laderas.
En términos simples, el hielo que durante mucho tiempo contribuyó a sostener o contener determinados sectores de la montaña retrocede y deja expuestos materiales que pueden volverse más inestables.
Esto no significa que una montaña vaya a caer de manera repentina. Se trata de procesos geológicos que evolucionan en el tiempo y que necesitan ser monitoreados.
El cerro Solo ya es objeto de estudios científicos
El fenómeno no es nuevo. Desde hace años existen investigaciones sobre la ladera norte del cerro Solo y sobre el riesgo potencial asociado a un eventual movimiento de grandes cantidades de material hacia la Laguna Torre.
Un trabajo presentado por investigadores de UBA-CONICET e IANIGLA concluyó que el retroceso del glaciar Torre provocó una relajación de las laderas y aumentó su susceptibilidad a movimientos de remoción en masa. También señaló la necesidad de continuar los estudios y desarrollar herramientas de prevención, mitigación y alerta temprana.
La investigación advierte sobre un posible escenario en el que un movimiento importante de material llegue a la Laguna Torre y genere una perturbación que pueda afectar el sistema aguas abajo.
Pero hablar de un riesgo potencial no equivale a afirmar que el evento vaya a ocurrir ahora.
¿Es lo mismo que ocurrió en Nepal?
La comparación necesita ser tomada con cautela. Los acontecimientos recientes de Nepal estuvieron relacionados con inundaciones, deslizamientos y avalanchas en un contexto geográfico y climático muy diferente, además de tratarse de un territorio de alta montaña del Himalaya.
El Chaltén, en cambio, se encuentra en la Patagonia argentina y presenta una dinámica propia de los Andes australes, donde interactúan glaciares, lagos proglaciares, laderas, precipitaciones y procesos de remoción en masa.
Por eso, no corresponde trasladar automáticamente un escenario ocurrido en Nepal al territorio argentino.
La existencia de un riesgo geológico en El Chaltén es real y está documentada, pero sus características, evolución y eventuales consecuencias deben analizarse específicamente para este territorio.
El retroceso de los glaciares, una de las claves
El cambio que se observa en el paisaje de El Chaltén está relacionado también con la evolución de sus glaciares.
El estudio científico señala que entre 1968 y 2022 el frente del glaciar Torre retrocedió alrededor de 350 metros, mientras que el lago Torre aumentó su superficie. Además, la velocidad de retroceso se incrementó desde comienzos del siglo XXI.
El retroceso glaciar puede modificar las condiciones de estabilidad de las laderas que anteriormente estaban contenidas por el hielo.
Pero tampoco existe una única causa posible. Los investigadores señalan que factores climáticos y geomorfológicos tienen un papel importante y que tampoco pueden descartarse otros desencadenantes, como la actividad sísmica.
Una montaña que cambia
Este fenómeno permite entender algo fundamental para quienes visitan El Chaltén: el paisaje que vemos durante una caminata no es estático.
Los glaciares avanzan y retroceden, los lagos cambian, las laderas se erosionan y los sedimentos se desplazan. Son procesos naturales que pueden desarrollarse durante décadas, aunque algunos eventos puntuales pueden ser mucho más rápidos.
Por eso el monitoreo científico es fundamental.
El Chaltén trabaja en protocolos de prevención
La discusión sobre el riesgo no quedó solamente en el ámbito científico.
Durante 2026, autoridades locales y provinciales comenzaron a trabajar en protocolos de contingencia ante un eventual GLOF (Glacial Lake Outburst Flood), es decir, una crecida repentina asociada a un lago glaciar.
La Municipalidad de El Chaltén informó el 31 de agosto que comenzó una mesa de trabajo interinstitucional para fortalecer la planificación y elaborar protocolos frente a un posible evento en el sector de la Laguna Torre.
El objetivo es coordinar la respuesta entre organismos municipales, provinciales y nacionales y avanzar también en acciones de información y concientización para la comunidad.
La propia Municipalidad cuenta además con una estructura de Protección Civil destinada a la gestión integral del riesgo y a la elaboración y actualización de planes de contingencia.
La importancia de contar con una alerta temprana
Uno de los puntos que aparecen como prioritarios es la creación de un sistema de alerta temprana.
En junio, el Concejo Deliberante de El Chaltén analizó propuestas para fortalecer el monitoreo y avanzar en herramientas de prevención. Entre las iniciativas mencionadas estuvo un sistema que combine variables meteorológicas, cámaras para observar el nivel de la Laguna Torre y el río Fitz Roy y distintos niveles de alerta para la comunidad.
La lógica es sencilla: si existe un riesgo que puede ser monitoreado, la información debe llegar rápidamente a quienes viven y visitan el lugar.
Para una localidad turística como El Chaltén, esto incluye no solamente a sus habitantes, sino también a excursionistas, guías, prestadores turísticos y visitantes que se encuentran en los senderos.
¿Hay que dejar de viajar a El Chaltén?
Con la información científica disponible, no sería correcto presentar la situación como una amenaza inminente para quienes visitan El Chaltén.
El riesgo geológico estudiado existe y merece seguimiento, pero los estudios científicos hablan de un escenario potencial y de la necesidad de fortalecer las herramientas de prevención.
Para los viajeros, lo más importante es seguir las indicaciones de Parques Nacionales, Protección Civil, guías habilitados y autoridades locales, especialmente ante cambios meteorológicos o eventuales cierres preventivos.
El Chaltén continúa siendo uno de los grandes destinos de trekking de la Argentina. La discusión que se abrió alrededor de lo ocurrido en Nepal puede servir, justamente, para poner el foco en algo mucho más importante: conocer cómo cambia la montaña y estar preparados frente a los riesgos que realmente existen en cada territorio.


