Documentales

Documentales

Rescataron a un aguará guazú que corría por las calles de Córdoba: fue trasladado a una reserva para su recuperación

El ejemplar fue encontrado durante la madrugada del miércoles de la semana pasada en Villa Santa Rosa. Tras ser contenido por un operativo local, fue trasladado a la reserva Tatú Carreta, en Casa Grande, donde permanece en cuarentena y bajo control veterinario. El objetivo es liberarlo nuevamente en su ambiente natural cuando los estudios determinen que está en condiciones. Un aguará guazú fue rescatado durante la madrugada del miércoles de la semana pasada mientras deambulaba por las calles de Villa Santa Rosa, en Córdoba. El animal fue contenido sin inconvenientes y posteriormente trasladado a un centro especializado en fauna para evaluar su estado de salud. El operativo contó con la participación de la Guardia Local y personal municipal, que trabajaron para resguardar al ejemplar y evitar que sufriera algún accidente durante su desplazamiento por la zona urbana. Luego intervino personal de Policía Ambiental de Oncativo, que dispuso el traslado del aguará guazú a la reserva Tatú Carreta, en Casa Grande, Valle de Punilla, donde comenzó una etapa de atención y observación veterinaria. El aguará guazú está bien y permanece en cuarentena Una vez recibido en la reserva, el ejemplar quedó alojado de manera preventiva y comenzó un período de cuarentena, un procedimiento fundamental antes de determinar su eventual regreso al ambiente natural. Desde Juaninoticias viajamos hasta la reserva Tatú Carreta para conocer cómo se encuentra el animal y hablar con la veterinaria a cargo de su atención. Según explicó la profesional, el aguará guazú se encuentra en buen estado general y permanece bajo observación mientras se esperan los resultados de los análisis realizados. Estos estudios permitirán determinar cuál es su condición sanitaria y, a partir de esa información, establecer cuándo podrá continuar con el proceso que eventualmente permita su liberación. Por el momento, el ejemplar permanecerá en la reserva hasta completar esta etapa de evaluación. El objetivo es que vuelva a su ambiente natural El rescate no termina con el traslado del animal a un centro de fauna. En estos casos, el objetivo es que, siempre que las condiciones lo permitan, el ejemplar pueda regresar a su ambiente natural. Para eso es necesario comprobar previamente que se encuentra saludable y que puede afrontar nuevamente una vida en libertad. La presencia de un aguará guazú en una zona urbana también vuelve a poner en escena la importancia de la conservación de la fauna silvestre y de contar con protocolos que permitan actuar cuando estos animales aparecen fuera de su ambiente habitual. El ejemplar rescatado en Villa Santa Rosa continuará ahora bajo seguimiento veterinario en Tatú Carreta, a la espera de los resultados de los análisis que permitirán definir los próximos pasos. Un encuentro inesperado con la fauna silvestre El aguará guazú es uno de los grandes cánidos de Sudamérica y forma parte de la fauna nativa que todavía puede encontrarse en distintas regiones del continente. Cuando un animal silvestre aparece en un área urbana, no se recomienda intentar atraparlo, perseguirlo ni acercarse por cuenta propia. Lo más importante es mantener distancia y dar aviso a los organismos especializados para que puedan intervenir de manera segura tanto para el animal como para las personas. En este caso, la intervención de la Guardia Local, personal municipal y posteriormente de Policía Ambiental permitió contener al ejemplar y trasladarlo a un espacio preparado para su atención.

Rescataron a un aguará guazú que corría por las calles de Córdoba: fue trasladado a una reserva para su recuperación Leer entrada »

Documentales

En El Chaltén ¿puede ocurrir lo mismo que en Nepal?

El Chaltén volvió a quedar en el centro de la conversación luego de que algunos medios compararan la situación de la localidad santacruceña con recientes episodios ocurridos en Nepal. Sin embargo, especialistas advierten que se trata de escenarios geográficos diferentes. En la zona del cerro Solo existe un proceso de inestabilidad de ladera estudiado científicamente, pero no hay indicios que permitan afirmar que un deslizamiento sea inminente. El Chaltén es conocido como la capital argentina del trekking y uno de los principales destinos de montaña de Sudamérica. Sus senderos, glaciares, lagunas y grandes paredes de roca atraen cada año a miles de visitantes al norte del Parque Nacional Los Glaciares. Por eso, cada información relacionada con posibles desprendimientos o movimientos de montaña genera preocupación. En las últimas semanas, algunos episodios registrados en Nepal llevaron a instalar una comparación con lo que podría ocurrir en El Chaltén. Sin embargo, de acuerdo con especialistas y estudios científicos disponibles, no se trata de situaciones equivalentes. Lo que sí existe en El Chaltén es un fenómeno geológico que viene siendo estudiado desde hace años: el movimiento de una ladera del cerro Solo, asociado, entre otros factores, al retroceso del glaciar Torre. ¿Qué está pasando en El Chaltén? Investigaciones realizadas por especialistas de la Universidad de Buenos Aires, CONICET e IANIGLA analizaron la evolución de las laderas de los cerros Solo y Techado Negro, en el valle del glaciar Torre. El estudio más reciente analizó imágenes satelitales y de alta resolución correspondientes al período 2007-2022 y detectó que el movimiento de la ladera norte del cerro Solo se aceleró durante los últimos años. La investigación encontró una relación entre el retroceso y adelgazamiento del glaciar Torre y la actividad de los movimientos de remoción en masa de las laderas. En términos simples, el hielo que durante mucho tiempo contribuyó a sostener o contener determinados sectores de la montaña retrocede y deja expuestos materiales que pueden volverse más inestables. Esto no significa que una montaña vaya a caer de manera repentina. Se trata de procesos geológicos que evolucionan en el tiempo y que necesitan ser monitoreados. El cerro Solo ya es objeto de estudios científicos El fenómeno no es nuevo. Desde hace años existen investigaciones sobre la ladera norte del cerro Solo y sobre el riesgo potencial asociado a un eventual movimiento de grandes cantidades de material hacia la Laguna Torre. Un trabajo presentado por investigadores de UBA-CONICET e IANIGLA concluyó que el retroceso del glaciar Torre provocó una relajación de las laderas y aumentó su susceptibilidad a movimientos de remoción en masa. También señaló la necesidad de continuar los estudios y desarrollar herramientas de prevención, mitigación y alerta temprana. La investigación advierte sobre un posible escenario en el que un movimiento importante de material llegue a la Laguna Torre y genere una perturbación que pueda afectar el sistema aguas abajo. Pero hablar de un riesgo potencial no equivale a afirmar que el evento vaya a ocurrir ahora. ¿Es lo mismo que ocurrió en Nepal? La comparación necesita ser tomada con cautela. Los acontecimientos recientes de Nepal estuvieron relacionados con inundaciones, deslizamientos y avalanchas en un contexto geográfico y climático muy diferente, además de tratarse de un territorio de alta montaña del Himalaya. El Chaltén, en cambio, se encuentra en la Patagonia argentina y presenta una dinámica propia de los Andes australes, donde interactúan glaciares, lagos proglaciares, laderas, precipitaciones y procesos de remoción en masa. Por eso, no corresponde trasladar automáticamente un escenario ocurrido en Nepal al territorio argentino. La existencia de un riesgo geológico en El Chaltén es real y está documentada, pero sus características, evolución y eventuales consecuencias deben analizarse específicamente para este territorio. El retroceso de los glaciares, una de las claves El cambio que se observa en el paisaje de El Chaltén está relacionado también con la evolución de sus glaciares. El estudio científico señala que entre 1968 y 2022 el frente del glaciar Torre retrocedió alrededor de 350 metros, mientras que el lago Torre aumentó su superficie. Además, la velocidad de retroceso se incrementó desde comienzos del siglo XXI. El retroceso glaciar puede modificar las condiciones de estabilidad de las laderas que anteriormente estaban contenidas por el hielo. Pero tampoco existe una única causa posible. Los investigadores señalan que factores climáticos y geomorfológicos tienen un papel importante y que tampoco pueden descartarse otros desencadenantes, como la actividad sísmica. Una montaña que cambia Este fenómeno permite entender algo fundamental para quienes visitan El Chaltén: el paisaje que vemos durante una caminata no es estático. Los glaciares avanzan y retroceden, los lagos cambian, las laderas se erosionan y los sedimentos se desplazan. Son procesos naturales que pueden desarrollarse durante décadas, aunque algunos eventos puntuales pueden ser mucho más rápidos. Por eso el monitoreo científico es fundamental. El Chaltén trabaja en protocolos de prevención La discusión sobre el riesgo no quedó solamente en el ámbito científico. Durante 2026, autoridades locales y provinciales comenzaron a trabajar en protocolos de contingencia ante un eventual GLOF (Glacial Lake Outburst Flood), es decir, una crecida repentina asociada a un lago glaciar. La Municipalidad de El Chaltén informó el 31 de agosto que comenzó una mesa de trabajo interinstitucional para fortalecer la planificación y elaborar protocolos frente a un posible evento en el sector de la Laguna Torre. El objetivo es coordinar la respuesta entre organismos municipales, provinciales y nacionales y avanzar también en acciones de información y concientización para la comunidad. La propia Municipalidad cuenta además con una estructura de Protección Civil destinada a la gestión integral del riesgo y a la elaboración y actualización de planes de contingencia. La importancia de contar con una alerta temprana Uno de los puntos que aparecen como prioritarios es la creación de un sistema de alerta temprana. En junio, el Concejo Deliberante de El Chaltén analizó propuestas para fortalecer el monitoreo y avanzar en herramientas de prevención. Entre las iniciativas mencionadas estuvo un sistema que combine variables meteorológicas, cámaras para observar el nivel de la Laguna Torre y el río

En El Chaltén ¿puede ocurrir lo mismo que en Nepal? Leer entrada »

Documentales

Jaguar Rivers: Kris Tompkins presentó en Buenos Aires la iniciativa que busca reconectar la naturaleza en la cuenca del Paraná

El proyecto reúne a organizaciones de Argentina, Bolivia, Brasil y Paraguay para restaurar ecosistemas, recuperar corredores de fauna y fortalecer economías vinculadas con la naturaleza. El yaguareté es la especie emblemática de una estrategia que propone pensar la conservación más allá de las fronteras. Hay proyectos de conservación que buscan proteger un área determinada. Y hay otros que intentan cambiar la manera de mirar un territorio completo. Jaguar Rivers Initiative (Ríos del Yaguareté) pertenece a este segundo grupo. La iniciativa propone restaurar, proteger y reconectar ecosistemas de la cuenca del río Paraná, un territorio compartido por Argentina, Bolivia, Brasil y Paraguay y de enorme importancia para la biodiversidad sudamericana. El proyecto reúne a cuatro organizaciones con experiencia en conservación: Rewilding Argentina, Onçafari de Brasil, NATIVA de Bolivia y Fundación Moisés Bertoni de Paraguay. La propuesta fue presentada anoche en el Museo Malba de Buenos Aires con la participación de Kris Tompkins, presidenta y cofundadora de Tompkins Conservation, una de las principales referentes internacionales de la conservación y el rewilding. La iniciativa ya había sido presentada internacionalmente durante la Semana del Clima de Nueva York y posteriormente tuvo nuevas instancias de lanzamiento y difusión en la región. ¿Qué es Jaguar Rivers? Jaguar Rivers es una alianza de conservación que busca crear, a largo plazo, una red de ecosistemas conectados a escala continental. Su área de trabajo se concentra en la cuenca del río Paraná, que abarca cerca de 2,5 millones de kilómetros cuadrados y atraviesa cuatro países. La idea central es aprovechar los ríos, bosques ribereños y otros ambientes naturales como corredores que permitan recuperar la conectividad perdida entre áreas de naturaleza. El proyecto parte de una premisa sencilla: la naturaleza no reconoce las fronteras políticas. Un jaguar, por ejemplo, necesita desplazarse entre distintos ambientes para encontrar alimento, reproducirse y mantener poblaciones saludables. Cuando esos ambientes quedan aislados por rutas, actividades productivas o pérdida de bosques, la conectividad ecológica se reduce. Por eso, Jaguar Rivers busca trabajar sobre un territorio continuo, en lugar de conservar cada espacio natural como una isla. El yaguareté como símbolo de un territorio conectado El protagonista de la iniciativa es el yaguareté, una especie emblemática de Sudamérica y también un indicador de la salud de los ecosistemas. La lógica del proyecto es que recuperar al gran felino implica recuperar también las condiciones ambientales que necesita: bosques, ríos, presas, refugios y corredores naturales. La iniciativa plantea una visión de 20 años para construir una cuenca del Paraná con áreas naturales restauradas y conectadas, poblaciones de fauna capaces de sostenerse y comunidades que puedan beneficiarse de economías vinculadas con la naturaleza. “Si el yaguareté regresa, todo lo demás puede seguir” es una de las ideas que resume la visión de Jaguar Rivers. Cuatro organizaciones, cuatro experiencias de conservación Una de las características de Jaguar Rivers es que no parte desde cero. El proyecto busca llevar a una escala mayor experiencias que ya fueron desarrolladas en distintos territorios de Sudamérica. Rewilding Argentina En Argentina, Rewilding Argentina aporta décadas de experiencia en restauración de ecosistemas y recuperación de especies. La organización señala que desde 2010 donó más de 460.000 hectáreas para crear y ampliar parques y que sus proyectos de conservación contribuyeron a proteger más de 1,6 millones de hectáreas. También participó en proyectos de reintroducción de especies como el yaguareté, la nutria gigante de río y el guacamayo rojo. El trabajo desarrollado en Iberá e Impenetrable, además de otros territorios, es uno de los modelos que Jaguar Rivers busca ampliar hacia la cuenca del Paraná. Onçafari en Brasil Desde Brasil participa Onçafari, organización que trabaja especialmente en el Pantanal y que desarrolló experiencias de conservación del yaguareté vinculadas también con el ecoturismo y la observación de fauna. La iniciativa incorpora esa experiencia para demostrar cómo la fauna silvestre puede convertirse en un recurso para las comunidades cuando existen condiciones para su conservación y para el desarrollo del turismo de naturaleza. NATIVA en Bolivia NATIVA aporta su experiencia en conservación y en el fortalecimiento de la gobernanza indígena de territorios de alto valor natural. Según Jaguar Rivers, la organización trabaja para combinar conservación de ecosistemas, gestión territorial y desarrollo de comunidades. Fundación Moisés Bertoni en Paraguay En Paraguay, la Fundación Moisés Bertoni suma décadas de trabajo en conservación, desarrollo sostenible y protección de recursos hídricos. Entre sus espacios de referencia se encuentra la Reserva Natural del Bosque Mbaracayú, uno de los grandes remanentes de Bosque Atlántico de la región. Ríos que funcionan como corredores naturales El elemento que conecta toda la propuesta está en el propio nombre del proyecto. Los ríos y sus bosques ribereños pueden funcionar como corredores naturales para conectar ambientes que hoy se encuentran fragmentados. Pero Jaguar Rivers no plantea solamente conservar las márgenes de los ríos. La estrategia contempla distintas categorías territoriales que se complementan entre sí: grandes áreas naturales protegidas, zonas de amortiguamiento y los llamados stepping stones, pequeños espacios que permiten conectar ambientes aislados. Las planicies de inundación también tienen un papel central porque permiten mantener procesos ecológicos y conexiones entre distintos ambientes. Una propuesta que también mira al turismo de naturaleza Para quienes recorren Sudamérica en busca de turismo de naturaleza y observación de fauna, Jaguar Rivers plantea una dimensión especialmente interesante. El objetivo no es solamente recuperar especies o proteger superficies de bosque. La iniciativa también propone desarrollar economías basadas en la naturaleza, incluyendo actividades vinculadas con el turismo de observación de fauna y emprendimientos locales. En Argentina, por ejemplo, Rewilding señala que sus proyectos de conservación contribuyeron al desarrollo de cuatro destinos de turismo de naturaleza y observación de fauna. Esto plantea una relación directa entre conservación y viaje: un territorio protegido puede convertirse también en un destino capaz de generar oportunidades para las comunidades que viven allí. Una mirada que busca superar las fronteras Uno de los mayores desafíos del proyecto es precisamente su escala. La cuenca del Paraná atraviesa diferentes países, jurisdicciones y realidades sociales. Por eso, Jaguar Rivers propone una estrategia de cooperación internacional que permita conectar

Jaguar Rivers: Kris Tompkins presentó en Buenos Aires la iniciativa que busca reconectar la naturaleza en la cuenca del Paraná Leer entrada »

Documentales, Podcast

Cambio climático y el panorama crítico de la humanidad: entrevista a Bruno Rodriguez

En esta entrevista hablamos con Bruno Rodríguez, activista ambiental y cofundador de Jóvenes por el Clima, sobre la situación actual de la crisis climática y los desafíos que enfrenta el planeta. En 2021, el informe del IPCC de Naciones Unidas advirtió que la actividad humana ya había provocado un calentamiento global de aproximadamente 1,1 °C respecto del período preindustrial (1850-1900) y definió la situación como un “código rojo para la humanidad”. A cinco años de aquel informe, ¿qué cambió? ¿Estamos más cerca de una solución o la crisis se profundizó? Bruno analiza el escenario actual frente a fenómenos extremos cada vez más frecuentes y destructivos: inundaciones, incendios, olas de calor y otros desastres asociados a un planeta que continúa calentándose. Una conversación para entender qué está pasando con el clima, cuáles son las responsabilidades de los gobiernos y de la sociedad, y qué podemos hacer frente a una crisis que ya no parece algo lejano, sino una realidad que atraviesa nuestras vidas. 🌎 El planeta está cambiando. La pregunta es qué vamos a hacer nosotros. Si te interesa este tema, esta entrevista te va a gustar:

Cambio climático y el panorama crítico de la humanidad: entrevista a Bruno Rodriguez Leer entrada »

Documentales

Descubre cómo funciona la cadena alimenticia en Argentina

¿Sabías que un puma puede ayudar a regenerar la vegetación? Puede parecer extraño. Después de todo, cuando pensamos en un depredador como el puma o el yaguareté, solemos imaginarlo únicamente como un cazador. Pero su importancia dentro de la naturaleza va mucho más allá. El puma y el yaguareté son depredadores tope: ocupan la cima de la cadena alimentaria en los ambientes donde viven. Y justamente por eso tienen una función fundamental para mantener el equilibrio del ecosistema. El efecto de un depredador va mucho más allá de la caza En los ambientes donde hay grandes depredadores, especies como los guanacos y los carpinchos deben estar permanentemente atentas. La presencia de un puma o un yaguareté modifica su comportamiento: no permanecen durante tanto tiempo en un mismo lugar alimentándose y se desplazan con mayor frecuencia. Esto puede tener un efecto directo sobre la vegetación. Al reducirse el tiempo que los herbívoros pasan pastando en un mismo sector, las plantas tienen mayores posibilidades de crecer y regenerarse. El suelo también puede recuperarse y la vegetación vuelve a formar parte de un ciclo natural en el que intervienen numerosas especies. Además, los propios herbívoros cumplen otra función importante. Al desplazarse por diferentes áreas, dispersan sus excrementos y contribuyen a distribuir nutrientes en una superficie mucho más amplia. Es decir, la presencia de un depredador puede terminar influyendo incluso en la vegetación. Lo que queda después de una cacería también importa La cadena no termina cuando el puma caza. Un depredador no consume necesariamente todo el animal que captura. Los restos pueden convertirse en alimento para otras especies, entre ellas los carroñeros, como el cóndor andino. Estos animales cumplen una función esencial: aprovechan materia orgánica que, de otra manera, quedaría en el ambiente y contribuyen al reciclaje de nutrientes. También ayudan a reducir la presencia de restos animales que pueden favorecer la proliferación de determinados microorganismos y patógenos. De esta manera, una sola especie puede generar efectos sobre muchas otras. Puma, guanaco, vegetación, carroñeros, suelo: todo está conectado. La importancia de conservar cada especie Argentina tiene una enorme diversidad de ambientes y especies. Desde los bosques del norte, donde el yaguareté intenta recuperar territorios, hasta las estepas y montañas donde habitan pumas, guanacos y cóndores, cada animal ocupa un lugar dentro de una red mucho más grande. Por eso, conservar una especie no significa solamente evitar que desaparezca. Significa también proteger las relaciones que mantiene con las demás especies y con el ambiente que la rodea. Cuando un depredador desaparece, pueden cambiar las poblaciones de sus presas. Cuando cambian los herbívoros, puede modificarse la vegetación. Y cuando se altera la vegetación, también cambia el hábitat disponible para muchas otras especies. La naturaleza funciona como una enorme red de conexiones. Y esto que te conté es apenas una pequeña parte de cómo funciona. Porque cuando desaparece una especie, nunca desaparece sola.

Descubre cómo funciona la cadena alimenticia en Argentina Leer entrada »

Documentales

¿Por qué desapareció la nutria gigante de Corrientes?

Durante décadas fue una de las grandes habitantes de los ríos y esteros del noreste argentino. Sin embargo, la nutria gigante desapareció silenciosamente de nuestro país. La caza ilegal y la pérdida de su hábitat fueron las principales causas de un declive que terminó con la extinción de la especie en Argentina hace más de 40 años. Hoy, un ambicioso proyecto de conservación busca cambiar esa historia. La nutria gigante (Pteronura brasiliensis) es el mayor depredador acuático de los humedales sudamericanos y cumple un papel clave en el equilibrio de los ecosistemas. Su dieta está compuesta principalmente por peces, por lo que ayuda a mantener saludables los ambientes acuáticos donde vive. ¿Por qué desapareció la nutria gigante de Argentina? Aunque durante muchos años fue una especie habitual en toda la cuenca del río Paraná, la presión de la caza por su piel y la degradación de los humedales provocaron una fuerte disminución de sus poblaciones. Según explican desde Rewilding Argentina, los últimos grupos familiares de nutria gigante fueron registrados en el país en 1986. Desde entonces, la especie dejó de existir en estado silvestre en territorio argentino. «La nutria gigante es el principal depredador acuático de estos humedales y su dieta está compuesta casi totalmente por peces, por lo que su presencia aporta significativamente a mantener los ecosistemas saludables, en especial de los sistemas hídricos que habita», explicó Sebastián Di Martino, director de Conservación de Rewilding Argentina. El regreso de la nutria gigante a los Esteros del Iberá Después de más de cuatro décadas de ausencia, la liberación de una familia de nutrias gigantes en Iberá el año pasado marcó un momento histórico para la conservación de la fauna argentina. El grupo está integrado por Nima, una hembra proveniente del Zoológico de Madrid, en España; Coco, un macho llegado desde el Zoológico de Givskud, en Dinamarca, y dos crías nacidas en noviembre de 2024 dentro del programa de reintroducción desarrollado en Iberá. La llegada de esta familia representa el primer paso para recuperar una especie fundamental en uno de los humedales más importantes de Sudamérica. ¿Por qué eligieron Iberá? El Gran Parque Iberá reúne condiciones ideales para que la nutria gigante vuelva a establecerse de manera natural. Con más de 756.000 hectáreas de humedales protegidos, ofrece una enorme disponibilidad de peces, escasas amenazas humanas y un ambiente que permite el desarrollo de poblaciones silvestres. Además de recuperar una especie emblemática, el objetivo es restaurar funciones ecológicas perdidas durante décadas. Los grandes depredadores cumplen un rol esencial en el equilibrio de los ecosistemas y su regreso beneficia a numerosas especies que comparten el mismo ambiente. Un proyecto que recién comienza La reintroducción de esta primera familia forma parte de un plan de largo plazo impulsado por Rewilding Argentina para recuperar la nutria gigante en el país. En los próximos años están previstas nuevas liberaciones tanto en los Esteros del Iberá como en la región del Chaco, con el objetivo de formar una población estable que garantice la supervivencia de la especie en Argentina. El regreso de la nutria gigante no solo representa una excelente noticia para la biodiversidad, sino también un ejemplo de cómo la restauración de los ecosistemas puede revertir la desaparición de especies que parecían perdidas para siempre. Otro proyecto de reintroducción

¿Por qué desapareció la nutria gigante de Corrientes? Leer entrada »

Documentales

Viajó desde Corrientes sin saber que llevaba una anaconda amarilla: la regresamos a su hogar 🇦🇷

Hay viajes que dejan historias difíciles de creer. Esta vez fui testigo de una que tuvo como protagonista a una de las serpientes más imponentes de la Argentina. Todo comenzó cuando un hombre llegó desde Corrientes sin imaginar que, escondida debajo de la rueda de auxilio de su camioneta, viajaba una boa curiyú. El reptil había permanecido oculto durante todo el trayecto hasta que finalmente fue descubierto, dando inicio a un operativo de rescate. Junto a Fundación Temaikèn acompañé el traslado de la serpiente para devolverla al lugar donde realmente pertenece: la naturaleza. La boa curiyú, conocida popularmente como anaconda amarilla, es la serpiente más grande de la Argentina y una de las especies más representativas de los humedales del noreste del país. Su gran tamaño suele generar temor, aunque la realidad es muy diferente. Se trata de una especie constrictora que no posee veneno y que, en condiciones normales, evita el contacto con las personas. Su forma de cazar consiste en sujetar a sus presas mediante la fuerza de su cuerpo, pero no representa un peligro para el ser humano cuando no es molestada. Tras ser evaluada por los especialistas, la serpiente fue trasladada hasta un ambiente adecuado para su liberación. Ver cómo volvía a deslizarse entre la vegetación fue el final perfecto para una historia que, por momentos, parecía increíble. Este caso también sirve para recordar la importancia de no intentar manipular animales silvestres cuando aparecen fuera de su ambiente. Ante cualquier hallazgo, lo recomendable es comunicarse con las autoridades o con organizaciones especializadas, que cuentan con el conocimiento necesario para rescatarlos y garantizar un regreso seguro a su hábitat. La conservación de la fauna depende, muchas veces, de pequeñas acciones. En esta oportunidad, una pasajera inesperada pudo volver a casa gracias al trabajo conjunto entre quienes dieron aviso y los especialistas que hicieron posible su rescate.

Viajó desde Corrientes sin saber que llevaba una anaconda amarilla: la regresamos a su hogar 🇦🇷 Leer entrada »

Documentales

El regreso de dos Aguará Guazú a Corrientes 🇦🇷

Hay viajes que se disfrutan por los paisajes y otros que quedan para siempre por la emoción que generan. Este fue uno de esos. Junto al equipo de Fundación Temaikèn viajé durante 11 horas en camioneta hasta la provincia de Corrientes para ser testigo de un hecho tan esperado como necesario: la reintroducción de dos ejemplares de aguará guazú que, hace menos de un año, habían quedado huérfanos y luchaban por sobrevivir. La historia comenzó en septiembre del año pasado, cuando estos dos cachorros fueron encontrados solos luego de que su madre muriera. Eran demasiado pequeños para valerse por sí mismos y su futuro era incierto. Fue entonces cuando comenzó un enorme trabajo de rescate y rehabilitación. Los animales fueron trasladados a Fundación Temaikèn, donde un equipo de veterinarios, biólogos y cuidadores trabajó durante meses para brindarles los cuidados necesarios, procurando siempre reducir al máximo el contacto con las personas para que pudieran conservar sus comportamientos naturales y tener la posibilidad de volver algún día a la vida silvestre. Ese día finalmente llegó. Un viaje de 11 horas hacia la libertad El traslado hasta Corrientes demandó más de 11 horas por ruta. Los dos aguará guazú viajaron en cajas especialmente diseñadas para garantizar su seguridad y minimizar el estrés durante el recorrido. El silencio dentro del vehículo dejaba en claro que todos sabíamos que estábamos participando de un momento muy especial. Después de meses de preparación, cada detalle era fundamental para que la liberación fuera un éxito. Apenas llegamos al sitio elegido, en pleno hábitat natural de la especie, el equipo abrió las cajas y los dos ejemplares comenzaron una nueva etapa de sus vidas: la libertad. Verlos dar sus primeros pasos fuera de las cajas fue uno de esos momentos difíciles de explicar con palabras. Después de tantos meses de trabajo, los hermanos volvían al lugar donde siempre debieron estar. Un seguimiento que será clave para la conservación La historia no termina con la liberación. Ambos ejemplares fueron equipados con collares satelitales que permitirán monitorearlos durante, al menos, los próximos dos años. Gracias a esta tecnología, los especialistas podrán conocer sus desplazamientos, saber cómo utilizan el ambiente, verificar si logran alimentarse correctamente, detectar posibles riesgos y evaluar su adaptación al ecosistema. Pero además, este seguimiento representa una oportunidad única para ampliar el conocimiento sobre una de las especies más enigmáticas de la fauna argentina. Del aguará guazú todavía se sabe muy poco en estado silvestre. Cada dato obtenido permitirá comprender mejor sus hábitos, su comportamiento, el tamaño de sus territorios y las amenazas que enfrenta, información fundamental para diseñar futuras estrategias de conservación. Las primeras noticias fueron muy alentadoras: pocas horas después de la liberación, el monitoreo satelital confirmó que ambos hermanos se reencontraron y continuaban desplazándose juntos por el ambiente natural. El aguará guazú, un gigante tímido del litoral El aguará guazú (Chrysocyon brachyurus) es el cánido más grande de Sudamérica y una especie emblemática de los pastizales y humedales del noreste argentino. A pesar de su aspecto, no representa un peligro para las personas y basa gran parte de su alimentación en frutos, pequeños vertebrados e insectos. La pérdida de hábitat, los atropellamientos en rutas y la persecución por desconocimiento son algunas de las principales amenazas que enfrenta. Por eso, cada rescate exitoso y cada reintroducción representan mucho más que la liberación de un animal: significan una nueva oportunidad para fortalecer las poblaciones silvestres y seguir aprendiendo sobre una especie que aún guarda muchos secretos. Haber acompañado este proceso fue un verdadero privilegio. Porque detrás de esos pocos minutos que dura una liberación hay meses de trabajo silencioso, dedicación y compromiso de decenas de personas que tienen un mismo objetivo: devolverle la naturaleza a quienes pertenecen a ella.

El regreso de dos Aguará Guazú a Corrientes 🇦🇷 Leer entrada »

Documentales

Rumbo a Iberá: se reinsertarán dos aguará guazú 🇦🇷

Hay historias que merecen ser contadas desde el lugar donde suceden. Y la semana que viene voy a tener la oportunidad de mostrarte una de ellas. Gracias a la invitación de Fundación Temaikèn, voy a acompañar el proceso de reinserción de dos ejemplares de aguará guazú que fueron rescatados siendo apenas unos cachorros y que hoy comienzan el largo camino para regresar a la naturaleza. Será una cobertura especial que vas a poder seguir a través de juaninoticias.com.ar y de nuestras redes sociales, con imágenes, entrevistas y el detrás de escena de un trabajo de conservación que emociona. Los protagonistas de esta historia se llaman Kuarahy y Jasy, que en guaraní significan Sol y Luna. Ambos fueron encontrados huérfanos en la provincia de Corrientes cuando tenían apenas 45 días de vida. Desde hace algunas semanas se encuentran en el Centro de Recuperación de Especies de Fundación Temaikèn, donde un equipo de veterinarios, biólogos y cuidadores trabaja para que puedan volver algún día a su ambiente natural. Lo más llamativo de este proceso es que los cachorros crecen prácticamente sin contacto con las personas. El objetivo es que no se acostumbren a la presencia humana y puedan desarrollar los comportamientos propios de su especie. Para controlar su evolución se utilizan cámaras trampa y sistemas de monitoreo remoto, permitiendo hacer un seguimiento constante con la menor intervención posible. Un símbolo de los pastizales argentinos El aguará guazú (Chrysocyon brachyurus), cuyo nombre significa «zorro grande» en guaraní, es el cánido más grande de Sudamérica. También conocido como lobo de crin por el largo pelaje oscuro que recorre su cuello y espalda, es una especie completamente inofensiva para las personas y de hábitos solitarios. Habita los pastizales, esteros, bañados y ambientes abiertos del norte y centro de Argentina, además de regiones de Brasil, Paraguay, Bolivia y Perú. Su presencia es un verdadero indicador de la buena salud de los ecosistemas. A diferencia de lo que muchos imaginan, el aguará guazú tiene una dieta omnívora. Se alimenta de pequeños mamíferos, aves, insectos y una gran variedad de frutos. Gracias a esa alimentación cumple un rol fundamental: dispersa semillas a grandes distancias, favoreciendo la regeneración de los ambientes naturales, y además ayuda a controlar poblaciones de roedores e insectos. Una especie que necesita protección Aunque a nivel internacional está considerada como una especie «Casi Amenazada», en Argentina la situación es mucho más delicada: el aguará guazú está catalogado como «En Peligro de Extinción». Las principales amenazas que enfrenta son la pérdida de su hábitat por el avance de la frontera agropecuaria, los atropellamientos en rutas, el contagio de enfermedades transmitidas por perros domésticos —como el moquillo y la parvovirosis— y la caza ilegal o la captura para mascotismo. Cada ejemplar que logra regresar a la naturaleza representa un enorme paso para la conservación de la especie. Una cobertura para vivir desde adentro La próxima semana voy a estar acompañando este proceso junto al equipo de Fundación Temaikèn para mostrarte cómo se prepara la reinserción de Kuarahy y Jasy, cuáles son las etapas que deben atravesar antes de recuperar su libertad y por qué este tipo de proyectos resulta tan importante para conservar la biodiversidad argentina. Te invito a seguir esta cobertura especial en juaninoticias.com.ar y en nuestras redes sociales. Porque conocer estas historias también es una forma de cuidar la naturaleza y entender que cada especie cumple un papel indispensable para mantener el equilibrio de nuestros ecosistemas.

Rumbo a Iberá: se reinsertarán dos aguará guazú 🇦🇷 Leer entrada »

Scroll al inicio