
Te cuento que lo que empezó como un capricho extravagante de un narco terminó convirtiéndose en uno de los problemas ambientales más insólitos de América Latina.
En la década del 80, Pablo Escobar decidió construir su propio “reino” en la Hacienda Nápoles. No era solo una finca: era una demostración de poder. Tenía pista de aterrizaje, plaza de toros, esculturas gigantes… y un zoológico privado con animales traídos ilegalmente desde distintos rincones del mundo. Entre ellos, cuatro hipopótamos —un macho y tres hembras— que, sin saberlo, iban a cambiar la historia ambiental del país.
Cuando Escobar murió en 1993, el Estado colombiano tomó control del predio. La mayoría de los animales fueron reubicados o murieron, pero los hipopótamos quedaron ahí. ¿Por qué? Básicamente, porque moverlos era casi imposible: pesan hasta tres toneladas, son extremadamente territoriales y peligrosos. Entonces se tomó una decisión que, con el tiempo, se transformó en un error clave: dejarlos donde estaban.
A partir de ahí, la historia se descontroló. Sin depredadores naturales y en un ecosistema propicio para la especie, esos cuatro animales comenzaron a reproducirse sin freno. Para 2009, ya eran 27. Y el crecimiento siguió acelerándose: en 2024, el conteo oficial del Ministerio de Ambiente registró entre 180 y 200 individuos distribuidos en más de 43.000 kilómetros cuadrados de cuenca hídrica. Ese mismo año, el Guinness World Records los reconoció como la especie invasora más grande del planeta.
Hoy, Colombia alberga la mayor población de hipopótamos fuera de África. Y el problema no es solo el número: estos animales alteran ecosistemas, desplazan especies nativas y pueden representar un riesgo para las personas.
Durante décadas, distintos gobiernos intentaron manejar la situación sin éxito. Se probaron traslados, esterilizaciones y monitoreos, pero la expansión nunca se detuvo.

Ahora, te cuento lo más fuerte: el gobierno de Gustavo Petro tomó la decisión más drástica hasta el momento. La ministra de Ambiente, Irene Vélez, anunció que se autorizó la eutanasia de 80 hipopótamos a partir del segundo semestre de 2026. Es una medida polémica, pero que llega después de más de 30 años de intentos fallidos por controlar la población.
El debate está más abierto que nunca: ¿es una solución necesaria para proteger el ecosistema o una decisión extrema que llega demasiado tarde?
Ahora te pregunto a vos: si estuvieras en ese lugar, ¿qué harías con una especie invasora que nadie pudo frenar durante décadas?


