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Descubre cómo funciona la cadena alimenticia en Argentina

¿Sabías que un puma puede ayudar a regenerar la vegetación? Puede parecer extraño. Después de todo, cuando pensamos en un depredador como el puma o el yaguareté, solemos imaginarlo únicamente como un cazador. Pero su importancia dentro de la naturaleza va mucho más allá. El puma y el yaguareté son depredadores tope: ocupan la cima de la cadena alimentaria en los ambientes donde viven. Y justamente por eso tienen una función fundamental para mantener el equilibrio del ecosistema. El efecto de un depredador va mucho más allá de la caza En los ambientes donde hay grandes depredadores, especies como los guanacos y los carpinchos deben estar permanentemente atentas. La presencia de un puma o un yaguareté modifica su comportamiento: no permanecen durante tanto tiempo en un mismo lugar alimentándose y se desplazan con mayor frecuencia. Esto puede tener un efecto directo sobre la vegetación. Al reducirse el tiempo que los herbívoros pasan pastando en un mismo sector, las plantas tienen mayores posibilidades de crecer y regenerarse. El suelo también puede recuperarse y la vegetación vuelve a formar parte de un ciclo natural en el que intervienen numerosas especies. Además, los propios herbívoros cumplen otra función importante. Al desplazarse por diferentes áreas, dispersan sus excrementos y contribuyen a distribuir nutrientes en una superficie mucho más amplia. Es decir, la presencia de un depredador puede terminar influyendo incluso en la vegetación. Lo que queda después de una cacería también importa La cadena no termina cuando el puma caza. Un depredador no consume necesariamente todo el animal que captura. Los restos pueden convertirse en alimento para otras especies, entre ellas los carroñeros, como el cóndor andino. Estos animales cumplen una función esencial: aprovechan materia orgánica que, de otra manera, quedaría en el ambiente y contribuyen al reciclaje de nutrientes. También ayudan a reducir la presencia de restos animales que pueden favorecer la proliferación de determinados microorganismos y patógenos. De esta manera, una sola especie puede generar efectos sobre muchas otras. Puma, guanaco, vegetación, carroñeros, suelo: todo está conectado. La importancia de conservar cada especie Argentina tiene una enorme diversidad de ambientes y especies. Desde los bosques del norte, donde el yaguareté intenta recuperar territorios, hasta las estepas y montañas donde habitan pumas, guanacos y cóndores, cada animal ocupa un lugar dentro de una red mucho más grande. Por eso, conservar una especie no significa solamente evitar que desaparezca. Significa también proteger las relaciones que mantiene con las demás especies y con el ambiente que la rodea. Cuando un depredador desaparece, pueden cambiar las poblaciones de sus presas. Cuando cambian los herbívoros, puede modificarse la vegetación. Y cuando se altera la vegetación, también cambia el hábitat disponible para muchas otras especies. La naturaleza funciona como una enorme red de conexiones. Y esto que te conté es apenas una pequeña parte de cómo funciona. Porque cuando desaparece una especie, nunca desaparece sola.

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¿Por qué desapareció la nutria gigante de Corrientes?

Durante décadas fue una de las grandes habitantes de los ríos y esteros del noreste argentino. Sin embargo, la nutria gigante desapareció silenciosamente de nuestro país. La caza ilegal y la pérdida de su hábitat fueron las principales causas de un declive que terminó con la extinción de la especie en Argentina hace más de 40 años. Hoy, un ambicioso proyecto de conservación busca cambiar esa historia. La nutria gigante (Pteronura brasiliensis) es el mayor depredador acuático de los humedales sudamericanos y cumple un papel clave en el equilibrio de los ecosistemas. Su dieta está compuesta principalmente por peces, por lo que ayuda a mantener saludables los ambientes acuáticos donde vive. ¿Por qué desapareció la nutria gigante de Argentina? Aunque durante muchos años fue una especie habitual en toda la cuenca del río Paraná, la presión de la caza por su piel y la degradación de los humedales provocaron una fuerte disminución de sus poblaciones. Según explican desde Rewilding Argentina, los últimos grupos familiares de nutria gigante fueron registrados en el país en 1986. Desde entonces, la especie dejó de existir en estado silvestre en territorio argentino. «La nutria gigante es el principal depredador acuático de estos humedales y su dieta está compuesta casi totalmente por peces, por lo que su presencia aporta significativamente a mantener los ecosistemas saludables, en especial de los sistemas hídricos que habita», explicó Sebastián Di Martino, director de Conservación de Rewilding Argentina. El regreso de la nutria gigante a los Esteros del Iberá Después de más de cuatro décadas de ausencia, la liberación de una familia de nutrias gigantes en Iberá el año pasado marcó un momento histórico para la conservación de la fauna argentina. El grupo está integrado por Nima, una hembra proveniente del Zoológico de Madrid, en España; Coco, un macho llegado desde el Zoológico de Givskud, en Dinamarca, y dos crías nacidas en noviembre de 2024 dentro del programa de reintroducción desarrollado en Iberá. La llegada de esta familia representa el primer paso para recuperar una especie fundamental en uno de los humedales más importantes de Sudamérica. ¿Por qué eligieron Iberá? El Gran Parque Iberá reúne condiciones ideales para que la nutria gigante vuelva a establecerse de manera natural. Con más de 756.000 hectáreas de humedales protegidos, ofrece una enorme disponibilidad de peces, escasas amenazas humanas y un ambiente que permite el desarrollo de poblaciones silvestres. Además de recuperar una especie emblemática, el objetivo es restaurar funciones ecológicas perdidas durante décadas. Los grandes depredadores cumplen un rol esencial en el equilibrio de los ecosistemas y su regreso beneficia a numerosas especies que comparten el mismo ambiente. Un proyecto que recién comienza La reintroducción de esta primera familia forma parte de un plan de largo plazo impulsado por Rewilding Argentina para recuperar la nutria gigante en el país. En los próximos años están previstas nuevas liberaciones tanto en los Esteros del Iberá como en la región del Chaco, con el objetivo de formar una población estable que garantice la supervivencia de la especie en Argentina. El regreso de la nutria gigante no solo representa una excelente noticia para la biodiversidad, sino también un ejemplo de cómo la restauración de los ecosistemas puede revertir la desaparición de especies que parecían perdidas para siempre. Otro proyecto de reintroducción

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Viajó desde Corrientes sin saber que llevaba una anaconda amarilla: la regresamos a su hogar 🇦🇷

Hay viajes que dejan historias difíciles de creer. Esta vez fui testigo de una que tuvo como protagonista a una de las serpientes más imponentes de la Argentina. Todo comenzó cuando un hombre llegó desde Corrientes sin imaginar que, escondida debajo de la rueda de auxilio de su camioneta, viajaba una boa curiyú. El reptil había permanecido oculto durante todo el trayecto hasta que finalmente fue descubierto, dando inicio a un operativo de rescate. Junto a Fundación Temaikèn acompañé el traslado de la serpiente para devolverla al lugar donde realmente pertenece: la naturaleza. La boa curiyú, conocida popularmente como anaconda amarilla, es la serpiente más grande de la Argentina y una de las especies más representativas de los humedales del noreste del país. Su gran tamaño suele generar temor, aunque la realidad es muy diferente. Se trata de una especie constrictora que no posee veneno y que, en condiciones normales, evita el contacto con las personas. Su forma de cazar consiste en sujetar a sus presas mediante la fuerza de su cuerpo, pero no representa un peligro para el ser humano cuando no es molestada. Tras ser evaluada por los especialistas, la serpiente fue trasladada hasta un ambiente adecuado para su liberación. Ver cómo volvía a deslizarse entre la vegetación fue el final perfecto para una historia que, por momentos, parecía increíble. Este caso también sirve para recordar la importancia de no intentar manipular animales silvestres cuando aparecen fuera de su ambiente. Ante cualquier hallazgo, lo recomendable es comunicarse con las autoridades o con organizaciones especializadas, que cuentan con el conocimiento necesario para rescatarlos y garantizar un regreso seguro a su hábitat. La conservación de la fauna depende, muchas veces, de pequeñas acciones. En esta oportunidad, una pasajera inesperada pudo volver a casa gracias al trabajo conjunto entre quienes dieron aviso y los especialistas que hicieron posible su rescate.

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Granada, como pocas veces la viste: descubrí el Geoparque 🇪🇸

Cuando uno piensa en Granada, es inevitable imaginar la Alhambra, el Albaicín o Sierra Nevada. Pero durante mi recorrido por Andalucía descubrí un lugar que sorprende por una razón muy distinta: un paisaje moldeado durante millones de años que hoy conserva no solo un patrimonio geológico único, sino también la historia y las tradiciones de quienes lo habitan. Se trata del Geoparque de Granada, un territorio declarado Geoparque Mundial de la UNESCO el 10 de julio de 2020, que se extiende por casi 4.722 kilómetros cuadrados en el norte de la provincia de Granada e incluye 47 municipios de las comarcas de Guadix, Baza, Huéscar y Montes. Un paisaje que cuenta millones de años de historia Recorrer este territorio es como viajar al pasado. Hace millones de años, gran parte de esta región estaba ocupada por un enorme lago. Con el paso del tiempo, el agua desapareció y la erosión fue modelando un paisaje de barrancos, cañones, cárcavas y formaciones rocosas que hoy convierten al Geoparque en uno de los escenarios naturales más sorprendentes de España. Cada rincón permite entender cómo la geología fue transformando el territorio y, al mismo tiempo, condicionando la vida de quienes lo habitaron desde la prehistoria. Un territorio donde naturaleza y cultura van de la mano Lo que hace diferente al Geoparque de Granada es que no solo protege un paisaje excepcional. Aquí la geología, la arqueología y el patrimonio cultural están profundamente conectados. En esta región se encontraron algunos de los vestigios humanos más antiguos del continente europeo, convirtiéndola en un lugar clave para comprender la evolución de los primeros pobladores de Europa. Las características del terreno también influyeron en la arquitectura, las actividades productivas y las costumbres que todavía conservan muchos de sus pueblos. Mucho más que conservar la naturaleza La declaración como Geoparque Mundial de la UNESCO tiene un objetivo que va mucho más allá de proteger el patrimonio geológico. Este reconocimiento busca impulsar un modelo de desarrollo sostenible que ayude a combatir el proceso de despoblación que afecta a muchos pequeños municipios del interior de España. A través del turismo responsable, la educación ambiental y la valorización del patrimonio natural y cultural, el Geoparque genera nuevas oportunidades para las comunidades locales. Durante mi visita entendí que este proyecto no solo preserva montañas, fósiles o formaciones geológicas. También protege las economías regionales, los oficios tradicionales y una identidad que pasó de generación en generación durante siglos. Una forma diferente de conocer Granada Más allá de sus monumentos más famosos, Granada ofrece un destino ideal para quienes buscan descubrir otra cara de Andalucía. El Geoparque demuestra que un paisaje puede contar millones de años de historia, pero también hablar del presente de las personas que viven allí. Es un lugar donde la naturaleza, la ciencia y la cultura conviven en equilibrio y donde cada visitante tiene la oportunidad de comprender que viajar también es conocer cómo un territorio moldeó la vida de quienes lo habitan. Después de recorrerlo, confirmé una vez más una idea que siempre intento transmitir en JuaniNoticias: los mejores destinos no solo se visitan, también se entienden. Agradezco a Goyo Garrido por ser mi guía en este viaje.

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El regreso de dos Aguará Guazú a Corrientes 🇦🇷

Hay viajes que se disfrutan por los paisajes y otros que quedan para siempre por la emoción que generan. Este fue uno de esos. Junto al equipo de Fundación Temaikèn viajé durante 11 horas en camioneta hasta la provincia de Corrientes para ser testigo de un hecho tan esperado como necesario: la reintroducción de dos ejemplares de aguará guazú que, hace menos de un año, habían quedado huérfanos y luchaban por sobrevivir. La historia comenzó en septiembre del año pasado, cuando estos dos cachorros fueron encontrados solos luego de que su madre muriera. Eran demasiado pequeños para valerse por sí mismos y su futuro era incierto. Fue entonces cuando comenzó un enorme trabajo de rescate y rehabilitación. Los animales fueron trasladados a Fundación Temaikèn, donde un equipo de veterinarios, biólogos y cuidadores trabajó durante meses para brindarles los cuidados necesarios, procurando siempre reducir al máximo el contacto con las personas para que pudieran conservar sus comportamientos naturales y tener la posibilidad de volver algún día a la vida silvestre. Ese día finalmente llegó. Un viaje de 11 horas hacia la libertad El traslado hasta Corrientes demandó más de 11 horas por ruta. Los dos aguará guazú viajaron en cajas especialmente diseñadas para garantizar su seguridad y minimizar el estrés durante el recorrido. El silencio dentro del vehículo dejaba en claro que todos sabíamos que estábamos participando de un momento muy especial. Después de meses de preparación, cada detalle era fundamental para que la liberación fuera un éxito. Apenas llegamos al sitio elegido, en pleno hábitat natural de la especie, el equipo abrió las cajas y los dos ejemplares comenzaron una nueva etapa de sus vidas: la libertad. Verlos dar sus primeros pasos fuera de las cajas fue uno de esos momentos difíciles de explicar con palabras. Después de tantos meses de trabajo, los hermanos volvían al lugar donde siempre debieron estar. Un seguimiento que será clave para la conservación La historia no termina con la liberación. Ambos ejemplares fueron equipados con collares satelitales que permitirán monitorearlos durante, al menos, los próximos dos años. Gracias a esta tecnología, los especialistas podrán conocer sus desplazamientos, saber cómo utilizan el ambiente, verificar si logran alimentarse correctamente, detectar posibles riesgos y evaluar su adaptación al ecosistema. Pero además, este seguimiento representa una oportunidad única para ampliar el conocimiento sobre una de las especies más enigmáticas de la fauna argentina. Del aguará guazú todavía se sabe muy poco en estado silvestre. Cada dato obtenido permitirá comprender mejor sus hábitos, su comportamiento, el tamaño de sus territorios y las amenazas que enfrenta, información fundamental para diseñar futuras estrategias de conservación. Las primeras noticias fueron muy alentadoras: pocas horas después de la liberación, el monitoreo satelital confirmó que ambos hermanos se reencontraron y continuaban desplazándose juntos por el ambiente natural. El aguará guazú, un gigante tímido del litoral El aguará guazú (Chrysocyon brachyurus) es el cánido más grande de Sudamérica y una especie emblemática de los pastizales y humedales del noreste argentino. A pesar de su aspecto, no representa un peligro para las personas y basa gran parte de su alimentación en frutos, pequeños vertebrados e insectos. La pérdida de hábitat, los atropellamientos en rutas y la persecución por desconocimiento son algunas de las principales amenazas que enfrenta. Por eso, cada rescate exitoso y cada reintroducción representan mucho más que la liberación de un animal: significan una nueva oportunidad para fortalecer las poblaciones silvestres y seguir aprendiendo sobre una especie que aún guarda muchos secretos. Haber acompañado este proceso fue un verdadero privilegio. Porque detrás de esos pocos minutos que dura una liberación hay meses de trabajo silencioso, dedicación y compromiso de decenas de personas que tienen un mismo objetivo: devolverle la naturaleza a quienes pertenecen a ella.

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Rumbo a Iberá: se reinsertarán dos aguará guazú 🇦🇷

Hay historias que merecen ser contadas desde el lugar donde suceden. Y la semana que viene voy a tener la oportunidad de mostrarte una de ellas. Gracias a la invitación de Fundación Temaikèn, voy a acompañar el proceso de reinserción de dos ejemplares de aguará guazú que fueron rescatados siendo apenas unos cachorros y que hoy comienzan el largo camino para regresar a la naturaleza. Será una cobertura especial que vas a poder seguir a través de juaninoticias.com.ar y de nuestras redes sociales, con imágenes, entrevistas y el detrás de escena de un trabajo de conservación que emociona. Los protagonistas de esta historia se llaman Kuarahy y Jasy, que en guaraní significan Sol y Luna. Ambos fueron encontrados huérfanos en la provincia de Corrientes cuando tenían apenas 45 días de vida. Desde hace algunas semanas se encuentran en el Centro de Recuperación de Especies de Fundación Temaikèn, donde un equipo de veterinarios, biólogos y cuidadores trabaja para que puedan volver algún día a su ambiente natural. Lo más llamativo de este proceso es que los cachorros crecen prácticamente sin contacto con las personas. El objetivo es que no se acostumbren a la presencia humana y puedan desarrollar los comportamientos propios de su especie. Para controlar su evolución se utilizan cámaras trampa y sistemas de monitoreo remoto, permitiendo hacer un seguimiento constante con la menor intervención posible. Un símbolo de los pastizales argentinos El aguará guazú (Chrysocyon brachyurus), cuyo nombre significa «zorro grande» en guaraní, es el cánido más grande de Sudamérica. También conocido como lobo de crin por el largo pelaje oscuro que recorre su cuello y espalda, es una especie completamente inofensiva para las personas y de hábitos solitarios. Habita los pastizales, esteros, bañados y ambientes abiertos del norte y centro de Argentina, además de regiones de Brasil, Paraguay, Bolivia y Perú. Su presencia es un verdadero indicador de la buena salud de los ecosistemas. A diferencia de lo que muchos imaginan, el aguará guazú tiene una dieta omnívora. Se alimenta de pequeños mamíferos, aves, insectos y una gran variedad de frutos. Gracias a esa alimentación cumple un rol fundamental: dispersa semillas a grandes distancias, favoreciendo la regeneración de los ambientes naturales, y además ayuda a controlar poblaciones de roedores e insectos. Una especie que necesita protección Aunque a nivel internacional está considerada como una especie «Casi Amenazada», en Argentina la situación es mucho más delicada: el aguará guazú está catalogado como «En Peligro de Extinción». Las principales amenazas que enfrenta son la pérdida de su hábitat por el avance de la frontera agropecuaria, los atropellamientos en rutas, el contagio de enfermedades transmitidas por perros domésticos —como el moquillo y la parvovirosis— y la caza ilegal o la captura para mascotismo. Cada ejemplar que logra regresar a la naturaleza representa un enorme paso para la conservación de la especie. Una cobertura para vivir desde adentro La próxima semana voy a estar acompañando este proceso junto al equipo de Fundación Temaikèn para mostrarte cómo se prepara la reinserción de Kuarahy y Jasy, cuáles son las etapas que deben atravesar antes de recuperar su libertad y por qué este tipo de proyectos resulta tan importante para conservar la biodiversidad argentina. Te invito a seguir esta cobertura especial en juaninoticias.com.ar y en nuestras redes sociales. Porque conocer estas historias también es una forma de cuidar la naturaleza y entender que cada especie cumple un papel indispensable para mantener el equilibrio de nuestros ecosistemas.

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Un mar de plástico, el documental que muestra la amenaza del océano

En el Día Mundial de los Océanos, @juaninoticias junto a La Chica del Plástico, la organización Sin Azul no hay Verde y dos biólogas becarias del CONICET, Camila Tavano Formigo y Ayelén Costa, realizamos una producción audiovisual para hablar de la amenaza silenciosa que sufre el mar en todas partes del planeta. Este documental está basado en las experiencias personales e investigaciones científicas de nuestros entrevistados para contar con objetividad lo que está ocurriendo. Escuchalo también en Spotify

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Franco Rodríguez Viau creó una empresa para detectar incendios

Mientras los incendios forestales siguen siendo una amenaza en todo el mundo, una startup argentina está cambiando las reglas del juego. Lo que comenzó como un trabajo práctico de secundaria terminó convirtiéndose en una tecnología capaz de detectar focos de incendio en tiempo real con inteligencia artificial, incluso antes que algunos de los sistemas más utilizados a nivel global. Detrás de la idea está Franco Rodríguez Viau, quien con apenas 16 años se propuso encontrar una solución al avance del fuego en las sierras de Córdoba. Hoy, su empresa Satellites on Fire ya opera en 21 países.

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🦙 Gerardo Cerón: «la adaptación de los guanacos en el Chaco ha sido muy buena»

El guanaco formaba parte del paisaje chaqueño hace 110 años, pero su extinción impidió que el animal pueda seguir transitando estas tierras y colaborando con el equilibrio de su ecosistema. Como ocurrió con el yaguareté y la nutria gigante, un mega proyecto que une al país de sur a norte, llevó a la Fundación Rewilding Argentina a emprender un momento histórico en el Impenetrable, el regreso del guanaco. Hace más de un centenar de años, la caza, el mal uso del fuego, el avance de la ganadería y la pérdida de pastizales, provocaron que este mamífero desaparezca. Hoy, dos áreas protegidas, una bien al sur de la Argentina y la otra al norte, se unieron para trasladar a un grupo de guanacos y lograr su reintroducción en la provincia de Chaco. Hablé con Gerardo Cerón, biólogo y coordinador en relaciones técnicas en conservación de Rewilding Argentina, sobre este proyecto y cómo se llevó a cabo: «Lo sacamos de Santa Curz, unas tierras que tiene Rewilding Argentina en proximidad al Parque Provincial Cueva de las Manos, a esta zona le llamamos Parque Patagonia, que es diferente al Parque Nacional Patagonia que está cerca. Según los estudios genéticos que se han hecho en las poblaciones de guanacos, las poblaciones patagónicas son las que más emparentadas estarían con las poblaciones chaqueñas. La gran abundancia de guanacos en la provincia de Santa Cruz, donde se concentra la inmensa mayoría de los individuos en toda su distribución, hacen un lugar ideal para obtener ejemplares y las áreas de conservación creadas por Rewilding Argentina, han hecho que aumenten las poblaciones. Siendo muy abundantes y saludables, tanto desde el punto de vista cuantitativo, como desde la parte sanitaria, que la venimos monitoreando hace años» No sólo separa Santa Cruz de Chaco más de 3.000 kilómetros, sino también condiciones climáticos y de suelo totalmente diferentes. Me pregunté cómo un animal acostumbrado al frío, puede sobrevivir a las temperaturas tan altas de Chaco y Gerardo me dio la respuesta: «La adaptación de los animales en el Chaco ha sido muy buena, es gradual. Primero se los deja durante varios meses en corrales de aclimatación, donde aprenden a comer la vegetación del lugar, la cual han consumido desde el minuto cero sin ningún tipo de efecto secundario. Han comido todo tipo de plantas, pastos, arbustos y arbolitos que ramonean desde el inicio. Lo que ha sido muy interesante fue la adaptación rápida a las altas temperaturas que hay en la zona chaqueña. Cuando los guanacos llegaron fue con el pelaje de invierno, luego en primavera cambiaron el pelaje hacia el pelaje de primavera/verano que es más corto y cuando llegó el siguiente invierno directamente se mantuvieron con este pelaje corto sin tener el que normalmente tenían en Patagonia que es mucho más grueso para inviernos más fríos y crudos. Fue espectacular la velocidad que se adaptaron. Una vez aclimatados se los envía a un corral de presuelta donde están aproximadamente un mes. Esto evita que haya dispersiones iniciales fuertes y se les da un acompañamiento con agua y balanceado mientras se van adaptando al nuevo lugar que cuenta con fuente de agua permanente. La verdad le ha tomado poco tiempo llegar a ella». La observación constante en cada uno de sus movimientos y el estudio minucioso han generado conclusiones positivas del traslado de la especie. «Hemos podido observar que se han apariado, han nacido chulengos (cría). Estos se vienen desarrollando muy bien. Han tenido que adaptarse, por ejemplo a la presencia de bicheras que no hay en el sur, pero fueron generando resistencia a esta situación. Después van a tener que ir adaptándose también a los mosquitos, que al principio estaban más molesto y ahora se los ve más calmos, más acostumbrados. El guanaco es un animal muy práctico que vive en muchos ambientes muy distintos y está acostumbrado a los extremos, tanto a bajas temperaturas como a las altas, por ejemplo, en la zona La Payunia hace más de 40° en verano y varios grados bajo cero en invierno. Es un animal adaptado a estos extremos y la gran cantidad de vegetación en el Chaco ha sido muy bienvenida por estos guanacos que vivían en lugares mucho más áridos como es Santa cruz donde llueve unos 250 o 300 mm al año y pasaron a un lugar donde se está promediando entre los 750 y 1200 mm al año» Pero el proyecto de la Fundación Rewilding Argentina no termina aquí. Este proceso de reintroducción lleva mucho tiempo y será necesario seguir incorporando ejemplares en Chaco: «Es necesario realizar más translocaciones, lo que buscamos es trasladar entre 30 y 60 ejemplares por año y esto es porque el guanaco es una especie denso dependiente. Lo que hace como estrategia de supervivencia es saturar el mercado, por decirlo alguna manera, de crías, cosa de que los depredadores no lleguen a comerse a todas las crías y una buena parte de ellos sobrevivan. Entonces necesita de altos números al inicio para luego entrar en esta dinámica poblacional, donde hay una buena cantidad de supervivientes, y esos pueden a su vez dejar descendencia y aumentar el número poblacional va a ser muy necesario» Una vez le pregunté a una bióloga«¿por qué es importante X animal en X hábitat?» a lo que ella me respondió,«todos los animales son importantes en su hábitat». En el caso del guanaco fue la extinción completa de su especie en Chaco que la que lo sacó de un lugar que le correspondía estar. Hablamos con Gerardo de la necesidad de su existencia… «En cuanto al rol de guanaco, tiene un rol ecológico muy importante. Es un gran herbívoro que cuando se alimenta, va moderando el paisaje, la estructura de la vegetación. Al haber distintas especies que consumen más que otras y este al consumirlas de forma asidua, va generando heterogeneidad ambiental y heterogénea ambiental es seguida por diversos animales que se acomodan a esta cantidad de plantas y diversidad de plantas que va generando el guanaco, haciendo que

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