
Sigo recorriendo España y pisé suelo andalúz (seguí mis viajes aquí).
Cuando uno piensa en una cueva, probablemente imagina una caverna o una atracción turística para visitar durante unas horas. Pero te cuento que en la provincia de Granada, en el sur de España, las cuevas son mucho más que eso: son hogares. Y no de unas pocas familias. Actualmente, más de 25 mil personas viven en casas cueva distribuidas por distintos pueblos de la región.
Durante mi paso por el llamado Territorio Cueva tuve la oportunidad de alojarme en una de ellas y descubrir una forma de vida que combina historia, sostenibilidad y una conexión muy especial con el entorno. Y debo reconocer que jamás dormí tan bien.
La historia de estas viviendas comenzó hace más de 500 años. Según cuentan los especialistas, alguien tomó una herramienta y comenzó a excavar en las laderas arcillosas de la zona para crear lo que sería la primera casa cueva. En aquel entonces, la finalidad era muy diferente a la actual: servían como refugios y fortalezas. Durante la Edad Media, cuando los hombres partían a la guerra, sus familias encontraban protección en estos espacios excavados en la tierra.
Con el paso de los siglos, aquello que fue el hogar de familias humildes se transformó en una alternativa habitacional única y, más recientemente, en uno de los alojamientos más originales de España.
Y la verdad es que, después de vivir la experiencia, entiendo perfectamente por qué.
Uno de los grandes secretos de estas viviendas está en su temperatura. En su interior se mantienen entre los 18 y los 23 grados durante todo el año. Esto significa que en verano son naturalmente frescas y en invierno conservan el calor, reduciendo notablemente la necesidad de calefacción o aire acondicionado.
Pero además, cada casa es distinta. No existen dos iguales. Fueron excavadas poco a poco, adaptándose a las necesidades de cada familia, al relieve del terreno y a la posición del sol. Eso hace que recorrerlas sea casi como entrar en una obra de arquitectura orgánica, moldeada por generaciones.
Te recomiendo especialmente pasar al menos una noche en una de estas cuevas. La sensación de silencio, la temperatura constante y la particular forma de sus habitaciones generan una experiencia completamente diferente a la de cualquier hotel tradicional.
Un paisaje que parece de otro planeta
La experiencia no termina en la cueva. Gran parte de este territorio se encuentra dentro del impresionante Geoparque de Granada, un espacio natural modelado durante millones de años por la erosión y declarado de relevancia internacional por su extraordinario patrimonio geológico.
Se trata de una región enorme que abarca 47 municipios distribuidos en las comarcas de Guadix, Baza, Huéscar y Montes Orientales. Sus paisajes están formados por barrancos, cañones, badlands y montañas que crean escenarios realmente sorprendentes.
Aquí la naturaleza y la vida cotidiana conviven de una manera muy especial. Mientras los visitantes recorren senderos o contemplan formaciones geológicas que guardan historias de más de un millón y medio de años, los habitantes siguen desarrollando su vida diaria en pueblos tranquilos donde el tiempo parece avanzar a otro ritmo.
Por eso, si estás buscando una experiencia diferente en España, te recomiendo incluir el Territorio Cueva en tu itinerario. No solo vas a descubrir una forma de alojamiento única en el mundo, sino también una región auténtica, cargada de historia y rodeada de algunos de los paisajes más sorprendentes de Andalucía.
Porque dormir en una cueva puede sonar extraño. Pero después de vivirlo, te aseguro que es una experiencia que cuesta olvidar.


