💚La ONU declara 40 nuevas especies protegidas: una es protagonista en Argentina

En un contexto donde la biodiversidad enfrenta una presión creciente, los países miembros de la Convención sobre la Conservación de las Especies Migratorias de Animales Silvestres (CMS) aprobaron sumar 40 nuevas especies a su lista de protección internacional. La decisión se tomó en el cierre de la COP15, realizada en Campo Grande, una ciudad clave por ser la puerta de entrada al Pantanal, el mayor humedal del planeta.

Entre los animales que ahora estarán bajo mayor resguardo figuran especies emblemáticas como el guepardo, la hiena rayada, la nutria gigante y el tiburón martillo, además de 24 tipos de aves petreles. La inclusión implica que estas especies pasan a formar parte de los apéndices I y/o II de la convención, que ya agrupan alrededor de 1.200 géneros.

En el caso de la nutria gigante, la noticia tiene un vínculo directo con Argentina. Esta especie, que había desaparecido del país, fue recientemente reintroducida en el norte argentino, en El Impenetrable chaqueño, en uno de los proyectos de restauración ecológica más importantes de la región. Su regreso no solo representa la recuperación de un depredador clave en los ecosistemas acuáticos, sino también una señal de que la conservación activa puede revertir procesos de extinción local.

El Apéndice I contempla a las especies en peligro crítico, con prohibiciones estrictas de captura, mientras que el Apéndice II incluye aquellas que, aunque no están al borde de la extinción, requieren cooperación internacional y medidas de manejo para garantizar su supervivencia.

Pero más allá del avance que representa esta ampliación, los datos que acompañan la decisión generan preocupación. Según un informe de la ONU, el 24% de las especies listadas en la CMS está actualmente bajo amenaza, dos puntos más que hace apenas dos años. Además, casi la mitad —un 49%— muestra poblaciones en descenso.

La cumbre reunió a 133 países firmantes de la convención y a una treintena adicional que participa en acuerdos y memorandos asociados. El escenario elegido no fue casual: el Pantanal, compartido por Brasil, Bolivia y Paraguay, es uno de los ecosistemas más ricos del planeta, pero también uno de los más vulnerables frente al cambio climático, los incendios y la presión humana.

La conclusión es clara: mientras el mundo suma esfuerzos para proteger más especies, la velocidad a la que se deterioran sus poblaciones sigue siendo un desafío urgente. Entender estos territorios y lo que ocurre en ellos ya no es solo una cuestión científica o política: es una necesidad para el futuro del planeta.

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