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Las Señoritas, colores con leyendas

Amo recorrer Jujuy por su diversidad de paisajes. Esta provincia esconde rincones con cultura, tradiciones, leyendas que te hacen pensar en cómo la imaginación parece no tener límites a la hora de contar una historia y con el boca a boca, va tomando distintas formas hasta llegar a lugares impensados. La Quebrada de Humahuaca, en el noreste de la Argentina, tiene rutas que se dirigen a sitios tan espectaculares como la Quebrada de las Señoritas. Aquí los turistas eligen un trekking diferente, no sólo en búsqueda de una imagen tan maravillosa con colores muy bien marcados sobre este cañon, sino también encontrarán leyendas que unen la época de la conquista, la Pachamama y un tesoro que rinde honor al concepto de “leyenda”. Mi estadía en este viaje fue Tilcara, desde allí uno puede ir en vehículo particular o tomarse un colectivo que nos lleva hasta Uquía, un pueblo de poco más de 500 habitantes que merece ser recorrido a pie para apreciar su belleza y porque no, charlar un poco con su gente. En la plaza central, si no mal recuerdo, la única, podremos ver puestos de venta de productos artesanales, ideal para los fanáticos de los recuerdos. Pero no crean que me fui de nuestro objetivo, todo lo contrario. Tenemos que venir hasta esta localidad para acceder a la quebrada. Hay dos alternativas en esta visita. Una es sin guía, pero no vamos a poder avanzar mucho, ya que se necesita de personas capacitadas en el recorrido, no sólo para que nos brinden información histórica sino también servirán literalmente de guía para evitar que te pierdas o que te suceda algún accidente. La otra posibilidad y creo que la más adecuada, es con un guía que se contrata ahí mismo. El costo no es elevado y son oficiales del lugar. Una vez que reúnan un grupo de personas, podrán emprender este trekking. Sé que hasta ahora no te conté nada de la leyenda que te vengo prometiendo, pero creeme que esta introducción es necesario para llegar hasta aquí. A medida que se desarrolla el recorrido, el guía nos va adentrando en la historia que atentamente todos queremos oír y al fin entender por qué se llama “señoritas” y si el nombre tiene alguna relación con los colores que vamos a apreciar. Los locales cuentan con orgullo, mientras los turistas miran con prejuicio, que un grupo de mujeres Incas partieron desde el Perú con una gran cantidad de oro. Ellas, si, las “señoritas” fueron perseguidas por los conquistadores, o mejor dicho, los invasores españoles. Desesperadas por la situación, huyeron de los europeos y al escaparse quedaron atrapadas en las quebradas. Por miedo a ser robadas, deciden esconder ese tesoro en algún lugar de la Quebrada de Humahuaca. Vale destacar que hasta el día de hoy nadie encontró tales joyas. Ellas, para salvar esa riqueza deciden ofrecer sus vidas a la Pachamama, para quien no sabe, así se le llama a la madre tierra. Esta, en agradecimiento por el gesto de las mujeres, erigió las formaciones rocosas que veremos en este trekking. El color rojo de las paredes rocosas, como podrán imaginar, es interpretado como la sangre derramada por las señoritas tras su sacrificio. La leyenda deja en claro las señoritas además valientes, fueron fieles defensoras de su tierra, dándole tanto amor, que sus vidas fueron entregadas a la Pachamama. Es importante entender que el norte argentino es muy espiritual y que este tipo de historias tienen un valor cultural importante para sus tradiciones. Si pretendemos explicar todo desde la razón, nos vamos a perder el hermoso significado que tiene, en este caso, rendirle homenaje a la tierra madre. ¿Conocés este lugar?

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Los Bolillos, un lugar soñado de Neuquén

https://www.youtube.com/watch?v=ihXgyPMVA3Q Decir que Argentina es un país con gran diversidad de suelo, clima, flora, fauna, es una gran obviedad, pero nunca está mal refrescar este pensamiento y demostrarlo con hechos, o mejor dicho con paisajes. Siempre que pensé en Neuquén, mi cabeza viajaba más hacia el sur de la provincia que al norte, y gracias a un viaje que hice a principios del 2025, pude entender que el norte esconde una belleza natural que merece ser descubierta por viajeros apasionados del turismo de naturaleza. Una de las paradas que me recomendaron fue Los Bolillos. Sin ninguna referencia visual ni comentarios previos al respecto me topé con una sorpresa inmensa. No sólo por la majestuosidad que tiene el lugar, sino porque la contemplación de este paisaje está apoyada por el silencio de la inmensidad, el aire puro e historias que rondan los miles y miles de años. Se trata de un conjunto de formaciones rocosas muy singulares formadas por la erosión del viento con formas de conos, domos y agujas de colores amarillos y rojizos. Lo más asombroso es que son estructuras geológicas naturales que han sido esculpidas por el viento a lo largo del tiempo. “Los Monjes” son los únicos que no te permiten imaginar demasiado porque ya alguien lo hizo por nosotros. Esta serie de bloques de piedra que parecen estar alineados con 15 metros de altura y parecen tener unas “capuchas y sotanas”. Pudimos verlos desde abajo y gracias al drone lo sobrevolamos. Es hermoso escuchar a los pocos turistas que hay en el lugar, cómo juegan con encontrarles formas humanas o de otro tipo a estas rocas. Como bien dije al principio de esta parada, Los Bolillos también tienen su historia contada de generación a generación. En este valle del Río Varvarco y dentro del Área Natural Protegida Domuyo nos encontramos con un cementerio o al menos unas cruces que dan señal que personas fueron enterradas allí. Le dicen el cementerio de la peste. Si bien no hay muchas precisiones ni registros escritos, los testimonios orales que fueron contando esta historia aluden a la fiebre tifoidea y otros dicen que se trató de la amarilla en la década del 30. Se cree que estos muertos de la primavera de 1937 fueron enterrados aquí y no en el cementerio Pichi Ñire donde habitualmente los familiares llevaban a su difunto, porque se les hizo imposible cruzar el río Varvarco por su fuerte caudal provocado por el deshielo que venía desde las montañas. Llegaron con mulas con los cuerpos cruzados sobre el lomo del animal y buscando un refugio natural, sin techo pero con unos paredones de rocas colocando unas cruces de madera que hasta el día de hoy se pueden observar. El trekking en este sitio dura aproximandamente una hora y es ideal para tomar las mejores fotografías. Te recomiendo ver el atardecer y no te asuste si llega la noche, porque el camino está muy bien marcado para tu regreso. Luego de esta caminada admirando y recorriendo “La Bolillada”, como habíamos contratado un servicio que nos llevó hasta el lugar, también, mientras disfrutábamos del paisaje, armaron una espectacular cena dentro de una caverna, si, donde originalmente vivieron personas. Con la luz que nos regalaba la luna, caminamos hacia esta mini cueva y comimos mirando las estrellas. Aquí podrás apreciar muy bien el cielo por la noche ya que si no encendés ninguna luz, no verás ningún objeto luminoso artificial. Un juego clave para este momento es quién ve más satélites.

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