San Alonso, donde la fauna hace historia

Quizás este sea una de las paradas más cuestionadas por ustedes, mis lectores. Al igual que los seguidores de mis redes, se van a terminar enamorando de este destino por su belleza pero también por la importancia que tiene a nivel ecológico. Pero antes de desenamorarlos, les aclaro algo clave, no van a poder visitarlo, salvo que sean biólogos o periodistas que consigan los permisos correspondientes para llegar hasta esta isla.

Junto a la fundación Rewilding Argentina, viajé al Gran Parque Iberá. Una de las visitas que hicimos para cumplir con el objetivo de ese viaje de turismo de naturaleza, fue la estación biológica San Alonso. Nos subimos a una lancha y en unos 40 minutos llegamos. Allí nos esperaba gente especializada en dos cuestiones fundamentales para la zona, la reintroducción de dos animales extintos (por el hombre) que históricamente volvieron a su hábitat para lograr el equilibrio en el ecosistema del Iberá.

Antes de hablarle de la fauna, quisiera contarles un poco de este espacio tan lindo y por qué merece ser una de las paradas elegidas por mi.

Ya la mística que genera saber que sólo podemos llegar al lugar por lancha o en avioneta, nos lleva a pensar cómo hicieron para haber construido tan majestuosa estructura. Y hablemos de ella. Primero, en medio de la isla nos encontramos con una casona de campo muy bien ambientada con estilo. Revistada en madera con diferentes habitaciones, departamentos exclusivos y una doble suite. Un espectacular living, comedor y una cocina muy pintoresca. Todo está perfectamente cuidado por sus trabajadores y a simple vista, parecen estar felices con su trabajo.

El jardín que rodea esta casa no sólo está cubierto de vegetación sino de la presencia de pecaríes de collar que le dan aún más encanto a todo el entorno. Ellos, acostumbrados a la presencia del humano, hacen de las suyas muy cerquita de uno.

Como ocurre en toda reserva ecológica, nadie intenta tocarlos ni intervenir en su rutina natural. A unos cuantos metros de esta casona podemos ver carpas al estilo africano, literalmente. ya que fueron traídas desde ese continente, donde viven colaboradores de los distintos proyectos que se desarrollan en San Alonso.

Pero lo más sorprendente llega cuando en camioneta nos dirigimos a las jaulas, al estilo Jurassic Park donde se encuentra una de las especies reintroducidas en el Gran Parque Iberá. Estamos hablando del yaguareté, el animal tope de la cadena alimenticia. El mayor depredador terrestre del sur americano, extinguido en su momento por la caza del hombre.

Al llegar me sorprende ver la magnitud de estos espacios, cada uno de ellos, tres en total, tienen una hectárea y hay otro aún mayor, de 30 hectáreas donde el felino dará sus primeros pasos salvajes antes de ser liberado al parque nacional.

Por suerte pudimos ver a este animal tan hermoso que vive en cautiverio porque nació ncerrado entre rejas y no tendrá la oportunidad de estar en libertad porque desde muy pequeño no desarrolló sus habilidades salvajes y tampoco las tendrá por el resto de su vida. Pero si gozará de mejores condiciones que en un zoológico y servirá no sólo como estudio del comportamiento de la especie sino también para reproducirse y hacer que la misma no desaparezca nuevamente. Sus crías, si tendrán la oportunidad de vivir fuera de estas jaulas.

Otro proyecto clave en la historia de Corrientes es la reintroducción de la nutria gigante. Otro gran depredador, el más grande que existe en el agua. Estos son reguladores del ecosistema acuático, permitiendo un equilibrio en la cadena alimenticia de los ríos.

La nutria también fue cazada. Su piel se vendía muy cara y formaba parte de un negocio oscuro pero permitido en otras épocas. Por suerte hoy se trabaja en su reincorporación y está terminantemente prohibido cazarla. Después de varias décadas, el 2025 fue un año importante para esta especie ya que volvió a estar en libertad. Hoy se estudia su comportamiento en su hábitat con rastreos constantes de sus movimientos.

Estamos en frente de dos proyectos que cambiarán la historia natural del parque y que es bastante ambicioso, ya que se busca generar puntos con otros espacios naturales para lograr construir lo que jamás debió romperse. No sólo lograr el equilibrio del ecosistema sino la toma de conciencia, del correntino y de cualquier argentino o persona que habite este mundo y entienda la importancia de estas especies.

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