Casi la mitad de los trabajadores argentinos rechazó una oferta por la presencialidad: ¿el trabajo remoto también abre la puerta a viajar?

Un relevamiento de Bumeran muestra que el 48% de los trabajadores consultados rechazó alguna propuesta laboral porque exigía presencialidad. El trabajo híbrido es la modalidad preferida, mientras que el 41% elegiría trabajar de manera remota. Una tendencia que también cambia la forma de pensar el tiempo, los viajes y desde dónde trabajamos.

La posibilidad de trabajar desde distintos lugares ya no aparece solamente como una cuestión vinculada con la comodidad o el ahorro en traslados. Para algunas personas, también puede significar algo más: tener mayor libertad para elegir desde dónde desarrollar su jornada laboral y combinar trabajo y viajes.

Un estudio de Bumeran, denominado 100% Presencialidad, muestra que el 48% de los trabajadores consultados en la región analizada rechazó alguna oferta laboral debido a la presencialidad requerida. El 39% descartó propuestas que exigían trabajar todos los días en la oficina, mientras que otro 9% rechazó empleos que demandaban algún grado de asistencia presencial.

El relevamiento incluyó a más de 3.000 personas entre trabajadores y especialistas en Recursos Humanos. En el caso de Argentina, el informe muestra además una preferencia significativa por los formatos que permiten combinar presencialidad y trabajo a distancia.

Trabajo remoto: una modalidad que permite pensar en algo más que la oficina

Actualmente, el 47% de los trabajadores consultados trabaja bajo una modalidad híbrida, el 33% lo hace de manera presencial y el 20% trabaja a distancia.

Pero cuando se les preguntó qué modalidad elegirían si pudieran decidir, el escenario cambia: el 51% optaría por un esquema híbrido, el 41% por trabajar de manera remota y apenas el 8% elegiría la presencialidad completa.

Esto abre una pregunta que excede al mundo laboral: ¿qué hacemos con el tiempo que dejamos de utilizar para viajar hasta una oficina?

Para algunas personas puede significar pasar más tiempo con la familia, hacer actividad física o simplemente tener una jornada más flexible. Para otras, la posibilidad de trabajar a distancia puede convertirse en una herramienta para viajar, conocer nuevos destinos o incluso pasar una temporada en otro lugar sin dejar de cumplir con las obligaciones laborales.

No significa que todos los trabajos remotos permitan trabajar desde cualquier destino. Depende de la empresa, el contrato, los horarios, la conectividad, las políticas internas y, en determinados casos, de cuestiones legales o impositivas. Pero el cambio de modalidad laboral sí amplía la conversación sobre dónde podemos trabajar.

Viajar y trabajar: ¿es posible combinar las dos cosas?

El propio estudio de Bumeran identifica entre los beneficios del trabajo híbrido y remoto la posibilidad de desempeñarse desde distintos lugares. Además, el 63% de quienes optan por estos formatos destacó la posibilidad de ordenar mejor sus horarios. El 62% señaló mayor comodidad y concentración en el hogar.

En términos turísticos, esto puede traducirse en una nueva manera de pensar una escapada.

En lugar de esperar únicamente a las vacaciones, una persona que cuenta con un empleo remoto podría eventualmente organizar una estadía más prolongada en un destino y continuar trabajando durante determinados días.

Por ejemplo, una localidad de montaña, un pueblo cercano al mar o un destino de naturaleza pueden convertirse en lugares para vivir temporalmente, siempre que las condiciones laborales y técnicas lo permitan.

La diferencia está en que el viaje deja de estar necesariamente asociado a dejar de trabajar y puede pasar a convivir con la rutina laboral.

Del home office al “work from anywhere”

El concepto de trabajar desde cualquier lugar ganó fuerza en los últimos años, especialmente entre quienes tienen empleos que no requieren presencia física.

Pero hay una diferencia importante entre trabajar desde casa y trabajar desde cualquier lugar.

Para que esto último sea posible, además de una modalidad remota, se necesita una organización que permita cierta flexibilidad, una buena conexión a internet, un espacio adecuado y horarios compatibles con las obligaciones laborales.

Por eso, no todas las personas que trabajan remotamente pueden convertirse automáticamente en “nómadas digitales”.

Aun así, la posibilidad de trabajar desde otra ciudad durante algunos días puede cambiar la manera de planificar los viajes.

¿Por qué se rechazan las ofertas presenciales?

La modalidad laboral también tiene un impacto económico y cotidiano.

Entre quienes prefieren el trabajo remoto o híbrido aparecen como factores relevantes el ahorro relacionado con los traslados y la posibilidad de organizar mejor los horarios. El relevamiento también señala que el 62% valora la comodidad y concentración en el hogar.

Hay además un dato significativo: el 64% de las personas consultadas afirmó que rechazaría una oferta si no coincidiera con su modalidad ideal. Dentro de ese grupo, la negativa a un trabajo completamente presencial alcanzó al 50%.

En sentido contrario, apenas el 2% rechazó una propuesta por ser completamente remota.

Una nueva relación entre trabajo, tiempo y destinos

El debate sobre presencialidad y trabajo remoto también puede leerse desde el turismo.

Si una persona deja de invertir varias horas semanales en desplazamientos hacia una oficina, puede disponer de más tiempo para realizar actividades que antes quedaban relegadas: hacer ejercicio, recorrer su ciudad, realizar una escapada o extender una estadía.

Y cuando el trabajo puede realizarse de manera remota, aparece otra posibilidad: elegir temporalmente otro lugar como escenario de la vida cotidiana.

No necesariamente se trata de viajar durante todo el año. Puede ser pasar una semana en un destino de naturaleza, extender un viaje de fin de semana o permanecer durante un mes en otra ciudad mientras se continúa trabajando.

En ese sentido, el crecimiento del trabajo remoto y las modalidades híbridas también plantea una pregunta interesante para el turismo: ¿estamos entrando en una etapa en la que viajar y trabajar pueden convivir de una manera más natural?

El futuro del trabajo apunta hacia modelos flexibles

El estudio de Bumeran también muestra que la tendencia no parece dirigirse exclusivamente hacia uno de los extremos.

Entre los especialistas en Recursos Humanos consultados, el 73% considera que dentro de diez años el formato híbrido será el principal. El 18% proyecta un escenario completamente remoto y el 9% uno presencial.

Esto permite pensar que el futuro podría estar menos relacionado con elegir entre “oficina” o “casa” y más con tener distintas alternativas según el tipo de tarea, el momento y las necesidades de cada persona y organización.

Para el mundo de los viajes, esa transformación puede resultar especialmente interesante: si el lugar desde donde trabajamos se vuelve más flexible, también puede cambiar nuestra relación con los destinos.

Y quizás el próximo viaje no empiece cuando llegan las vacaciones, sino cuando podemos preguntarnos algo diferente: ¿desde dónde quiero trabajar durante los próximos días?

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