Valle del Jerte, una maravilla de Extremadura para disfrutar todo el año

Te cuento que, a menos de tres horas al oeste de Madrid, existe uno de esos lugares que parecen sacados de una postal. Se trata del Valle del Jerte, una comarca natural ubicada en el norte de la provincia de Cáceres, en Extremadura, que regala paisajes increíbles y experiencias únicas durante las cuatro estaciones.

Hay una imagen que hizo famoso al Jerte en todo el mundo y es la de la floración de los cerezos. Cada primavera, más de dos millones de árboles cubren las laderas de blanco en un espectáculo natural que atrae a visitantes de todas partes. Si bien tuve que ver esa imagen por internet, a mí me tocó disfrutar otra experiencia totalmente distinta y que valió la pena.

El Valle del Jerte tiene una segunda gran temporada relacionada con su producto estrella. Entre mayo y junio, es decir, esta época, se realiza la cosecha de las cerezas, una tradición familiar que se mantiene desde hace siglos. Los agricultores cultivan los frutos de manera artesanal en bancales construidos sobre las montañas, rodeados de un ecosistema privilegiado que genera un microclima que permite obtener las mejores cerezas de España.

Y lo mejor es que los turistas también pueden ser parte de esta experiencia, participando de las tareas de recolección y conociendo de cerca el trabajo de los productores locales. Agarré una cesta y un garabato y pude elegir un manjar que dicho sea de paso, me lo regalaron.

Es importante saber que el Jerte es mucho más que cerezos. Durante el verano, los ríos y gargantas que nacen en la Sierra de Gredos se convierten en el escenario ideal para practicar deportes y actividades al aire libre.

Una de las visitas imprescindibles es la Reserva Natural de la Garganta de los Infiernos, uno de los rincones más espectaculares de Extremadura. Allí se encuentran Los Pilones, enormes pozas naturales excavadas en la roca por la erosión del agua a lo largo de miles de años, formando un paisaje tan singular como sorprendente.

Para quienes buscan combinar naturaleza e historia, otra parada que te recomiendo es el Mirador de la Memoria, ubicado en la localidad de El Torno. El conjunto escultórico, obra del artista Francisco Cedenilla Carrasco e inaugurado en 2009, recuerda a las víctimas de la Guerra Civil española y la dictadura franquista y ofrece, además, una de las mejores panorámicas del valle. El silencio del lugar convinado con la naturaleza te invita a la reflexión.

No quiero olvidarme de Tereza (@casaruralgarzareal), la chef que nos invitó a su espacio gastronómico y probamos pastas frescas con carbonara de cerezas, ceviche suave con cereza, lima y cilantro, taco de solomillo ibérico con demi-glace de cerezas y de postre, tarta de queso y choclate con helado de… si claro, de cereza.

Agradezco la compañía de Vicente de @gargantadelosinfiernos que lo dejó todo para que en un día conozca esta maravilla localidad.

Ell Valle del Jerte me enamoró con su cultura alrededor de sus cerezos, pero también invita a volver una y otra vez para descubrir sus distintas temporadas, sus gargantas de agua cristalina y algunos de los paisajes más hermosos de Extremadura.

Recomiendo:

  • Alquiler de vehículo en Madrid (si llegas en avión a Barajas)
  • Ir en auto hasta Valle del Jerte (aproximadamente 2 horas y media)
  • Alojamiento en Aura del Jerte: hotel 4 estrellas, súper cómodo, tuve una excelente experiencia. También recomiendo Hospedería Valle del Jerte. Aquí sólo cené y la comida muy rica.
  • Para excursiones: Garganta de los Infiernos. Si te alojas en Valle del Jerte, te pasan a buscar en 4×4. Tienen distintas excursiones en la naturaleza con guía incluido. Me gustó mucho este servicio.
  • Para almorzar, Casa Garza Real: la atención es tan buena como su menú. 10 puntos.

El viaje sigue por Trujillo.

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