
Te cuento que hay una tendencia que no para de crecer y que cada vez tiene más peso en la industria de los viajes: el turismo de bienestar, también conocido como turismo de salud.
¿La razón? Un combo bastante actual: el cansancio crónico, el boom del teletrabajo y una mirada mucho más consciente sobre el autocuidado. Hoy, viajar no es solo conocer un lugar, también es sentirse mejor.
Según Analía Brarda, directora de la Facultad de Turismo y Hospitalidad de la Universidad Abierta Interamericana (UAI) sede Rosario, los destinos que ofrecen experiencias reales y medibles de bienestar están logrando algo clave: atraer turistas con mayor poder adquisitivo y que, además, se quedan más tiempo.
Y hay un dato que te puede sorprender: actualmente hay más de 70 países con hospitales acreditados que buscan atraer pacientes internacionales. En el caso de Argentina, el 80% de quienes vienen por motivos de salud o bienestar llegan desde países vecinos como Chile, Brasil, Paraguay, Bolivia y Uruguay. El otro 20% llega desde Estados Unidos y Europa.
Pero esto no termina ahí. Si sumamos tratamientos estéticos o cosméticos —que suelen ser más simples— el número de viajeros crece todavía más. Y hay algo interesante: quienes viajan por salud casi nunca lo hacen solos. Suelen venir acompañados y, de paso, aprovechan para recorrer el destino. O sea, combinan tratamiento + turismo.
Además, este tipo de viajes no depende de la temporada. No importa si es verano o invierno, siempre hay movimiento.
Cuando hablamos de turismo de bienestar, estamos incluyendo un montón de experiencias: desde cirugías y rehabilitación, hasta tratamientos de belleza, planes de alimentación, retiros de descanso o incluso propuestas para desconectarte del celular y bajar un cambio.
Ahora te hago parte: si tuvieras que elegir un viaje hoy, ¿priorizarías descansar y mejorar tu bienestar o seguirías apostando por un destino más clásico de turismo?


