
Tras 144 años de la primera piedra colocada por Gaudí, la semana pasada se colocó la última pieza de la Sagrada Familia. De esta manera, se convirtió en la iglesia más alta del mundo, alcanzando los 172,5 metros de altura tras la incorporación de la cruz en la cima de la torre mayor.
El llamado «arquitecto de Dios» (Gaudi), estuvo muy cerca del cielo al crear tan majestuosa obra. Pero a los 73 años, en su mejor momento profesional, muere sin ver la construcción terminar. El próximo 10 de junio se cumplirá un centenario de su fallecimiento.
Hoy miles y miles de turistas la visitan a diario en Barcelona. Pero seguramente nadie querrá perderse la jornada histórica de descubrimiento de la cruz en la torre más alta. Será la forma de coronar el Año Gaudí. Tendrá una fecha concreta de inauguración, y bendición de la Torre de Jesús: precisamente, el 10 de junio próximo.

